Académica de la Universidad Andrés Bello advirtió sobre la importancia de reconocer síntomas persistentes y no normalizar molestias abdominales o pélvicas. El cáncer de ovario continúa siendo uno de los más difíciles de detectar en etapas tempranas.

El cáncer de ovario sigue siendo uno de los principales desafíos en salud femenina debido a la dificultad para detectarlo tempranamente. Especialistas advierten que sus síntomas iniciales suelen confundirse con molestias digestivas, cambios hormonales o situaciones cotidianas, lo que retrasa el diagnóstico y el inicio oportuno de tratamientos.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Ovario, la directora de la carrera de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello sede Viña del Mar, Macarena Arriagada, explicó que actualmente no existe un método de tamizaje efectivo para mujeres asintomáticas, por lo que la observación de síntomas persistentes adquiere un rol clave en la detección temprana.
La especialista indicó que durante años existió la percepción de que este tipo de cáncer no presentaba señales, aunque hoy la evidencia médica confirma que sí existen síntomas de alerta, aunque suelen ser progresivos y difíciles de identificar en etapas iniciales.
Entre las principales señales descritas por organismos internacionales y guías clínicas se encuentran la distensión abdominal persistente, sensación de saciedad precoz, dolor o presión pélvica, aumento del perímetro abdominal, cambios digestivos y alteraciones urinarias frecuentes.
Arriagada explicó que muchas veces estas molestias son atribuidas a estrés, trastornos gastrointestinales o cambios hormonales, provocando que las pacientes retrasen la consulta médica. Por ello, enfatizó que lo importante no es solo la intensidad del síntoma, sino su persistencia en el tiempo y que represente un cambio respecto al estado habitual de la persona.
La académica también aclaró algunos mitos relacionados con los controles ginecológicos. En ese sentido, precisó que el examen de Papanicolaou no detecta cáncer de ovario, ya que está diseñado para pesquisar alteraciones en el cuello uterino. Asimismo, indicó que exámenes como la ecografía ginecológica o el marcador tumoral CA-125 no funcionan como herramientas efectivas de tamizaje masivo en mujeres sin síntomas.
Respecto a la prevención, la especialista sostuvo que si bien no existe una estrategia absoluta para evitar la enfermedad, sí es fundamental mantener controles médicos periódicos y prestar atención a antecedentes familiares de cáncer de ovario, mama o colon, situaciones que podrían requerir evaluaciones genéticas y seguimientos más específicos.
Finalmente, Macarena Arriagada hizo un llamado a fortalecer la educación en salud y la observación del propio cuerpo. “Escuchar el cuerpo y consultar ante cambios persistentes puede marcar una diferencia importante en el pronóstico”, señaló, enfatizando la importancia de no normalizar molestias que se mantienen en el tiempo.