Carola Barrientos, vecina de Dalcahue, logró mejorar sus condiciones de trabajo y proyectar su negocio gracias al programa Capital Semilla Chiloé, impulsado por INDESPA y FOSIS para fortalecer el emprendimiento femenino vinculado a la pesca artesanal.

Durante años, el frío, la lluvia y el viento acompañaron la jornada laboral de Carola Barrientos Huenchul en el sector rural de Pulutauco, comuna de Dalcahue. Como encarnadora, desarrollaba una labor fundamental para la pesca artesanal chilota, preparando los aparejos y anzuelos que posteriormente utilizan pescadores y pescadoras en sus faenas diarias.
Sin embargo, esa realidad comenzó a cambiar gracias al programa Emprendamos Capital Semilla Chiloé, iniciativa impulsada por el Instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y la Acuicultura de Pequeña Escala (INDESPA) y el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), que busca fortalecer el emprendimiento femenino en las diez comunas de la provincia de Chiloé.
Gracias al apoyo recibido, Carola pudo construir e implementar una bodega de trabajo que hoy le permite desarrollar su oficio bajo techo, protegida de las inclemencias climáticas y con mejores condiciones para continuar creciendo como emprendedora.
Su historia es un ejemplo de adaptación y perseverancia. Antes de dedicarse a esta actividad, trabajó durante años en labores administrativas. Sin embargo, la pandemia cambió su escenario laboral y la llevó a buscar nuevas oportunidades para generar ingresos.
Fue así como comenzó ayudando a una vecina que necesitaba apoyo en labores de encarnado. Con el paso del tiempo aprendió el oficio y descubrió que detrás de esta actividad existía una oportunidad concreta para emprender de manera independiente.
“Primero llegué a ayudar a una señora que necesitaba una ayudante. Después me independicé y comencé a desarrollar este trabajo por mi cuenta en mi domicilio. Con el tiempo entendí que podía transformarse en un emprendimiento con potencial de crecimiento”, relata.
El trabajo de encarnadora consiste en colocar cuidadosamente la carnada en los anzuelos utilizados por la pesca artesanal, una tarea que requiere experiencia, precisión y dedicación, siendo un eslabón clave dentro de la cadena productiva del sector pesquero.
Además del financiamiento para infraestructura, el programa contempló capacitación en administración, costos, comercialización y herramientas digitales, conocimientos que para Carola han sido fundamentales para proyectar su negocio hacia el futuro.
“La capacitación fue excelente. Aprendimos sobre administración, cálculo de costos, producción y uso de redes sociales. Son herramientas que muchas veces una no maneja y que marcan una gran diferencia cuando se quiere hacer crecer un emprendimiento”, destaca.
Carola forma parte de las 130 mujeres beneficiadas por esta iniciativa desarrollada en el marco del Plan Económico Bicentenario Chiloé, programa que busca fortalecer la autonomía económica y generar nuevas oportunidades para mujeres vinculadas a la pesca artesanal del archipiélago.
Hoy, desde su nueva bodega de trabajo, mira el futuro con optimismo y entrega un mensaje a otras mujeres que buscan abrirse camino a través del emprendimiento: “No hay que rendirse cuando aparecen dificultades. Muchas veces las oportunidades parecen lejanas, pero con esfuerzo, perseverancia y apoyo adecuado se pueden lograr grandes cambios. Siempre es posible reinventarse y salir adelante”.