A tres décadas de la inauguración del Mall Paseo del Mar, la historia del hombre que vio el futuro de Puerto Montt cuando los estudios de mercado le auguraban un fracaso rotundo.

Hubo un tiempo en que Puerto Montt, la hoy pujante capital de la Región de Los Lagos, se replegaba sobre sí misma con la llegada de las primeras lluvias de otoño. En las décadas de los 70 y 80, la vida social y comercial de la ciudad parecía suspenderse durante el largo invierno austral. El frío, el viento y las precipitaciones interminables empujaban a los habitantes al confinamiento de sus hogares. Fue en ese contexto adverso donde comenzó a germinar una inquietud en la mente de un joven empresario: ¿Cómo devolverle la vitalidad a Puerto Montt durante los meses más crudos del año? ¿Cómo crear un punto de encuentro que no dependiera de las inclemencias del tiempo?
Ese joven era Jack Mosa Shmes. Su historia con la ciudad comenzó a escribirse formalmente en 1979, el año de su llegada definitiva a la zona. Con un agudo sentido de la oportunidad y el respaldo de su núcleo familiar, ese mismo año adquirió su primera propiedad en la céntrica calle Antonio Varas. Nadie imaginaba entonces que ese inmueble, años más tarde, sería vendido con el único objetivo de financiar una apuesta inmobiliaria que rompería todos los paradigmas del comercio en el sur del país.
Del almacén a granel al salto inmobiliario
Los inicios de Jack Mosa en el comercio local estuvieron marcados por el esfuerzo propio de las empresas familiares de la época. Sus primeros pasos se dieron en el rubro tradicional de los almacenes, operando locales que comercializaban desde productos a granel, géneros y mantas, hasta herraduras y licores. La competencia era directa y rigurosa; al frente de su negocio se encontraba el recordado supermercado de don Guido Wainraihgt, padre del actual alcalde de la comuna, en una época en que la ciudad apenas bordeaba los 70 mil habitantes.
La crisis económica de 1982 impuso un escenario extremadamente complejo para el comercio a nivel nacional, y Puerto Montt no fue la excepción. Sin embargo, hacia 1983, la perseverancia de Mosa comenzó a dar frutos con un repunte sostenido. La evolución natural de su negocio lo llevó a transitar desde el almacén de barrio hacia el formato de los supermercados, un camino que se consolidó en 1989 con la apertura de su primer gran hipermercado.
Hacia mediados de los años 90, tras consolidar la experiencia en el retail alimentario, Mosa fijó su mirada en una tendencia que recién comenzaba a asomar con fuerza en la capital del país: los centros comerciales integrados.
Intuición contra algoritmos: El nacimiento de un hito
La idea de levantar un mall de categoría en Puerto Montt fue recibida con un escepticismo generalizado por parte del mundo financiero de la época. Jack Mosa se enfrentó a un muro de proyecciones negativas. Todos y cada uno de los estudios de mercado, evaluaciones técnicas y análisis financieros arrojaban la misma conclusión: el proyecto no era viable. Los expertos argumentaban que la población de la ciudad era insuficiente, que la conectividad con sectores aledaños era precaria y que los costos logísticos de construir en una zona tan austral terminarían por sepultar la inversión. En definitiva, el respaldo bancario tradicional era inexistente.
Fue en ese momento crucial donde la figura de Jack Mosa Shmes se distanció de la ortodoxia empresarial. Guiado por una convicción profunda que él mismo define como una “antigua y fuerte intuición”, decidió seguir adelante desoyendo los dictámenes de los manuales de economía. A sus treinta y tres años, asumió el riesgo total del proyecto, convencido de que los estudios estadísticos no lograban medir el verdadero potencial humano y de desarrollo que albergaba la capital regional.
El 25 de enero de 1996, las dudas se disiparon de golpe. La inauguración del Mall Paseo del Mar —el primer centro comercial de gran envergadura en el sur de Chile— superó con creces cualquier expectativa, transformándose de inmediato en un fenómeno de asistencia. El recinto no solo resolvió el problema del esparcimiento invernal para los puertomontinos, sino que se erigió como un potente polo de atracción turística para toda la provincia.
El “Mall Escuela” y la expansión del Grupo Pasmar
El éxito de Paseo del Mar no fue un evento aislado, sino el punto de partida de lo que Jack Mosa denominó su “mall escuela”. Las lecciones aprendidas en este primer recinto permitieron al holding familiar, transformado en el Grupo Pasmar, diseñar un ambicioso plan maestro de infraestructura comercial para toda la macrozona sur.
La convicción de que la región reunía las condiciones óptimas para proyectos de mayor escala llevó a Mosa a inaugurar en 2001 la primera etapa del Mall Paseo Costanera. Lo que comenzó como un recinto de 20 mil metros cuadrados transitó por sucesivos procesos de ampliación hasta convertirse en el complejo comercial más grande del sur de Chile, superando en la actualidad los 230 mil metros cuadrados construidos. Esta megaestructura no solo sumó tiendas ancla, salas de cine y un centro médico, sino que transformó el horizonte de la ciudad con la edificación del Centro Empresarial Torres Costanera, que incluye una de las torres más altas del sur del país y un hotel de cadena internacional.
La estrategia de expansión liderada por el empresario continuó diversificándose a través de distintos formatos urbanos:
Formatos Vecinales (Power Centers): Apertura de los centros logísticos y comerciales Paseo Rotonda y Paseo Paloma en 2013, seguidos por Paseo Cardonal en 2015, descentralizando los servicios de la comuna.
Expansión Provincial: Incursión en mercados clave de la región con la apertura de Mall Paseo Puerto Varas y Mall Paseo Chiloé en 2015.
Desarrollo Satélite: Construcción y apertura, en septiembre de 2020, del Mall Paseo Alerce, un proyecto de 65 mil metros cuadrados y una inversión de US$80 millones que incluyó obras de mitigación vial determinantes para la conectividad de la zona.
Proyección Interregional: Extensión de las operaciones del grupo hacia la Región de Los Ríos con el desarrollo del Mall Paseo Valdivia.
Una visión a prueba de crisis
El compromiso de Jack Mosa con el empleo regional quedó de manifiesto de manera crítica durante el año 2020. Con la llegada de la crisis sanitaria y la declaración del Estado de Excepción Constitucional, el sector del retail enfrentó una parálisis sin precedentes a nivel global. En lugar de congelar sus operaciones, Mosa tomó la determinación de mantener inalterado su plan de inversiones.
La decisión de dar continuidad a las faenas de construcción en las ampliaciones de Paseo Costanera, Paseo Alerce y Paseo Valdivia permitió sostener de forma directa el puesto de trabajo de más de 900 operarios en momentos de enorme incertidumbre económica. En la actualidad, el 90% del negocio del Grupo Pasmar se concentra en la operación de estos espacios comerciales, mientras que el 10% restante proviene de la administración de oficinas corporativas y el arriendo de propiedades, consolidando un ecosistema donde desarrollan sus labores cotidianas alrededor de 5.000 personas.
Celebración institucional y el relevo generacional
La reciente conmemoración de las tres décadas de Paseo del Mar, realizada en las dependencias del histórico centro comercial frente al paseo Talca, consolidó el reconocimiento de la comunidad hacia la figura del empresario. La ceremonia contó con la participación del alcalde Rodrigo Wainraihgt, las concejalas Bárbara Cáceres y Valeria Baza, junto a diversos representantes del ámbito gremial y productivo local. Durante la instancia, la máxima autoridad comunal valoró el rol de Pasmar como un motor incansable en la creación de puestos de trabajo y su permanente disposición para colaborar con los desafíos de planificación urbana que enfrenta el municipio.
Al hacer uso de la palabra, Jack Mosa Shmes resumió el significado de este hito con una mirada de gratitud hacia la tierra que lo acogió:
“Estas tres décadas representan la confianza de haber apostado por el tremendo capital humano y económico que significa Puerto Montt para el crecimiento de toda la Región de Los Lagos. Cuando comenzamos, esta ciudad tenía 70 mil habitantes; hoy supera los 300 mil, y nosotros seguimos invirtiendo con la fuerza y el estándar de una metrópolis de medio millón de personas.”
La celebración estuvo marcada también por una fuerte carga emotiva asociada al legado familiar. Aziz Mosa, representante de la tercera generación que hoy se integra activamente a la dirección del holding, aportó una mirada retrospectiva sobre lo que calificó como una “tarea titánica”. En su alocución, recordó la audacia de su padre al levantar una obra de esa magnitud en una zona tan apartada, en una época desprovista de las facilidades tecnológicas y de conectividad que existen en el año 2026.
Evocando la nostalgia de espacios emblemáticos de entretención que marcaron la infancia de los habitantes de la comuna, el nuevo liderazgo familiar ratificó su compromiso por dar continuidad a la senda trazada por el fundador, asumiendo la responsabilidad de adaptar la empresa a los requerimientos sustentables y tecnológicos de las próximas décadas, manteniendo siempre a los colaboradores y a los clientes como el eje central de su desarrollo.