Tres cartas científicas internacionales refutaron el estudio publicado en Science que cuestionaba la cronología del sitio arqueológico ubicado en la Región de Los Lagos. Investigadores defendieron la evidencia arqueológica, geológica y genética que posiciona a Monte Verde como uno de los asentamientos humanos más antiguos de América.

Monte Verde volvió a instalarse en el centro del debate científico internacional luego de que tres cartas académicas independientes refutaran las conclusiones de un estudio publicado recientemente en la revista Science que cuestionaba la antigüedad del emblemático sitio arqueológico de la Región de Los Lagos.
Las respuestas científicas fueron elaboradas por investigadores de universidades y centros especializados de Estados Unidos, Europa y América Latina, quienes defendieron la validez de la evidencia arqueológica, geológica y genética que sitúa a Monte Verde II con una antigüedad aproximada de 14.500 años.
La controversia comenzó en marzo de 2026, cuando el artículo liderado por Todd Surovell, César Méndez, Claudio Latorre y otros investigadores propuso reinterpretar la cronología del yacimiento, planteando que algunos materiales arqueológicos habrían sido desplazados por procesos fluviales posteriores.
Sin embargo, las cartas publicadas posteriormente sostienen que el estudio contiene errores metodológicos e interpretaciones incorrectas, especialmente porque los autores no realizaron excavaciones directas dentro del sitio arqueológico original.
Uno de los cuestionamientos centrales apunta a que gran parte de las conclusiones fueron elaboradas a partir de observaciones realizadas entre 50 y 4.000 metros de distancia de Monte Verde II, utilizando afloramientos sedimentarios cuya relación directa con el yacimiento nunca fue comprobada empíricamente.
Tom D. Dillehay, investigador principal de Monte Verde y uno de los arqueólogos más reconocidos en el estudio del poblamiento temprano de América, cuestionó duramente el enfoque metodológico utilizado en el artículo publicado por Science.
Otro de los puntos abordados en las refutaciones científicas corresponde a la denominada Tefra Lepué, una capa de ceniza volcánica regional de aproximadamente 11 mil años de antigüedad que, según el estudio cuestionado, estaría ubicada bajo los niveles de ocupación humana del sitio.
No obstante, los especialistas indicaron que dicha tefra nunca ha sido identificada dentro del yacimiento arqueológico desde el inicio de las excavaciones en 1977, planteando además que existiría una confusión entre distintos depósitos sedimentarios y formaciones minerales.
Las cartas científicas también reforzaron la evidencia arqueológica incompatible con una supuesta redeposición fluvial posterior. Entre los antecedentes mencionados figuran huellas humanas, fogones, estructuras de madera, restos vegetales excepcionalmente conservados y fósiles de fauna pleistocénica hallados en contexto.
A ello se suman dataciones por luminiscencia sobre sedimentos del sitio que entregaron edades de entre 18.100 y 14.300 años, confirmando que la superficie ocupada por grupos humanos ya existía durante el Pleistoceno tardío.
El debate científico también incorporó antecedentes genéticos y paleogenómicos. La carta encabezada por David J. Meltzer sostuvo que las actuales evidencias sobre la divergencia entre poblaciones ancestrales de nativos americanos requieren necesariamente ocupaciones humanas anteriores a la cultura Clovis en Sudamérica.
Los investigadores recalcaron además que Monte Verde representa mucho más que una discusión cronológica, ya que el sitio preserva evidencias únicas sobre formas tempranas de vida humana en América. Las investigaciones desarrolladas por décadas en la Región de Los Lagos han permitido reconstruir aspectos asociados a vivienda, alimentación, uso de plantas, organización social y adaptación ambiental de los primeros habitantes del continente.
Ver cartas:
1.-Science eLetters (bajar hasta el final de la página)
2.- Información de apoyo