Tres científicas de la Universidad San Sebastián desarrollan investigaciones en microplásticos, salud cerebral e inteligencia artificial en zonas rurales. Sus trabajos buscan generar conocimiento aplicado con impacto directo en comunidades del sur de Chile.

La investigación científica desarrollada en la Patagonia está generando nuevos aportes en áreas clave para el futuro del país. En la sede De la Patagonia de la Universidad San Sebastián, tres investigadoras lideran estudios vinculados al medioambiente, la salud y la tecnología, con proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de las comunidades del sur de Chile.
Se trata de las científicas Lara Marcus, Paola Murgas y Angela Castro (en la imagen), quienes trabajan en líneas de investigación que abarcan desde el impacto de los microplásticos en los océanos hasta el estudio del envejecimiento cerebral y el uso de inteligencia artificial para reducir brechas educativas en zonas rurales.
La doctora Lara Marcus, bióloga marina y especialista en ecosistemas, centra actualmente su investigación en el impacto de los microplásticos en los mares de la Patagonia. Su trabajo busca comprender cómo estos residuos afectan a los organismos marinos y a los ecosistemas oceánicos en un contexto de creciente presión ambiental.
La investigadora señala que estudiar el efecto de los microplásticos es fundamental para comprender la salud de los océanos y generar información que permita tomar decisiones para proteger estos ecosistemas, especialmente en una región donde el mar tiene un rol clave en la economía y el medioambiente.
En el ámbito de la salud, la doctora Paola Murgas investiga la relación entre el sistema inmune y el cerebro, una disciplina conocida como neuroinmunología. Sus estudios buscan identificar mecanismos que permitan comprender mejor el envejecimiento cerebral y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.
Según explica la científica, sus investigaciones han evidenciado que ciertas proteínas del sistema inmunológico disminuyen con la edad, lo que puede generar alteraciones metabólicas y acelerar procesos de deterioro en distintos órganos del cuerpo, incluido el cerebro.
Por su parte, la doctora Angela Castro trabaja en el desarrollo de proyectos de inteligencia artificial aplicados a la educación, con foco en escuelas rurales. Su objetivo es reducir la brecha digital y generar herramientas tecnológicas que permitan mejorar el acceso al aprendizaje en territorios aislados.
La investigadora sostiene que la incorporación de tecnologías emergentes en el sistema educativo puede contribuir a generar mayores oportunidades para estudiantes de zonas apartadas, fortaleciendo el desarrollo social y educativo de las comunidades rurales.
Las tres científicas coinciden en que el futuro de la investigación requiere mayor colaboración, diversidad y equidad en los equipos científicos. En ese contexto, destacan que el creciente liderazgo femenino en la ciencia representa una oportunidad para impulsar una mirada más inclusiva y con impacto en el desarrollo sostenible de la región.