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Fiestas de fin de año: claves para una alimentación consciente y evitar la sobreingesta emocional

Especialista de la Universidad Andrés Bello entrega recomendaciones para disfrutar la Navidad y Año Nuevo sin excesos. El foco está en el equilibrio, la conciencia y el bienestar emocional.

 

La Navidad y las celebraciones de fin de año son instancias de encuentro familiar y tradiciones donde la comida cumple un rol central. Sin embargo, este periodo también suele estar marcado por mayores niveles de ansiedad, estrés y emociones intensas, factores que pueden favorecer la llamada sobreingesta emocional, es decir, comer en exceso como respuesta a estados emocionales y no a una real sensación de hambre.

Según explica Perla Valenzuela, académica de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), desde la mirada nutricional el objetivo no es prohibirse alimentos típicos de las fiestas, sino aprender a relacionarse de manera más consciente y equilibrada con la comida, especialmente en fechas donde abundan las preparaciones calóricas.

Una de las principales recomendaciones es no llegar con hambre extrema a las celebraciones. Saltarse comidas durante el día para “compensar” la cena navideña suele ser contraproducente, ya que aumenta la probabilidad de comer rápido y en grandes cantidades. Mantener horarios regulares y consumir colaciones equilibradas ayuda a tomar mejores decisiones alimentarias.

La especialista también enfatiza la importancia de practicar la alimentación consciente. Comer despacio, sin distracciones y prestando atención a sabores, texturas y señales de saciedad permite disfrutar más de los alimentos y reconocer cuándo el cuerpo ya está satisfecho. La sobreingesta emocional suele aparecer cuando se come en “piloto automático”.

Otro aspecto clave es aprender a diferenciar el hambre física del hambre emocional. Antes de repetir un plato o buscar algo dulce, es recomendable preguntarse si se trata de hambre real o de una respuesta a emociones como ansiedad, aburrimiento o estrés. En estos casos, actividades como conversar, dar una caminata breve o realizar ejercicios de respiración pueden ser alternativas más efectivas.

Finalmente, Valenzuela subraya la necesidad de evitar la culpa y los extremos. Priorizar el equilibrio en el plato, moderar las porciones y retomar los hábitos habituales al día siguiente es más saludable que imponer restricciones severas. En este contexto, la académica de la UNAB recalca que disfrutar la comida con conciencia, respeto por el propio cuerpo y sin culpa es una de las mejores estrategias para cuidar la salud física y emocional durante las fiestas de fin de año.

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