Día Mundial de la Pizza: mitos y verdades sobre su valor nutricional

Académica de la Universidad Andrés Bello aclara creencias sobre una de las preparaciones más consumidas en Chile. La clave está en los ingredientes, las porciones y el contexto alimentario.

 

 

En el marco del Día Mundial de la Pizza, una de las comidas más populares en Chile y el mundo, surgen múltiples cuestionamientos sobre su impacto en la salud. Asociada comúnmente a celebraciones, reuniones familiares y pedidos a domicilio, esta preparación suele ser catalogada como “comida chatarra”, una percepción que, según expertos, no siempre es correcta.

“La pizza no es intrínsecamente comida chatarra. Su impacto en la salud dependerá de la calidad de los ingredientes utilizados, el tamaño de la porción y el patrón alimentario global de la persona. Ningún alimento, por sí solo y de manera aislada, define la salud”, explica la académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Janet Cossio.

Uno de los mitos más extendidos es que toda pizza aporta exceso de grasa y sodio. La especialista aclara que esto depende directamente de la receta. Preparaciones con masas refinadas, embutidos y grandes cantidades de queso concentran mayores niveles de grasas saturadas y sal, mientras que versiones con masa integral, aceites vegetales y cantidades moderadas de queso reducen significativamente estos componentes.

Otro error frecuente es creer que la pizza no entrega nutrientes beneficiosos. Cuando se elabora con salsa de tomate natural, puede aportar licopeno, un antioxidante asociado a la protección celular. Además, la incorporación de verduras como champiñones, brócoli, cebolla, choclo o palta aumenta el contenido de vitaminas, minerales, fibra y compuestos antioxidantes.

Respecto al consumo ocasional, Cossio enfatiza que “el riesgo para la salud no está en comer pizza de forma esporádica, sino en mantener patrones alimentarios poco saludables en el tiempo”. Dietas altas en sodio y grasas saturadas sí se asocian a enfermedades cardiovasculares, pero un consumo puntual no representa un problema dentro de un estilo de vida activo y equilibrado.

Finalmente, la académica sostiene que la pizza puede convertirse en una comida balanceada si se combinan adecuadamente sus ingredientes. El uso de masa integral, verduras variadas y proteínas de buena calidad, como carnes blancas o pescado, permite mejorar su perfil nutricional, siempre considerando el control de porciones y una alimentación diversa.

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