Blanca Lepicheo transformó los conocimientos ancestrales heredados de su familia en una línea de productos naturales que rescata el patrimonio cultural y los recursos del mar de Chiloé.

En la aislada localidad de Isla Quehui, en la comuna de Castro, una emprendedora chilota está demostrando que la tradición y la innovación pueden caminar de la mano. Se trata de Blanca Lepicheo Vásquez, quien convirtió los saberes ancestrales transmitidos por generaciones en una línea de cosmética natural elaborada a partir de algas marinas y plantas medicinales.
Su historia comenzó mucho antes de iniciar un negocio. Desde niña observó a sus padres y abuelos recolectar hierbas para aliviar distintas dolencias, conocimientos que formaban parte de la vida cotidiana de muchas familias del archipiélago. Con el tiempo, ese aprendizaje se transformó en una valiosa herramienta para ayudar a otras personas.
El año 2008 marcó un punto de inflexión en su trayectoria. Gracias a un programa indígena, Blanca comenzó a compartir sus conocimientos con la comunidad y a vincularse con iniciativas relacionadas con la salud y el bienestar. Fue en ese proceso donde descubrió el enorme potencial de las algas marinas y sus propiedades para el cuidado personal.
Motivada por esa experiencia, en 2015 elaboró sus primeras cremas artesanales orientadas al cuidado de la piel y al alivio de molestias musculares. Sin embargo, desarrollar un emprendimiento desde una isla rural presentaba múltiples desafíos, especialmente por las limitadas oportunidades de acceso a capacitación y financiamiento.
La organización comunitaria fue clave para avanzar. Junto a otros vecinos integró un Sindicato de Recolectores de Orilla, instancia que les permitió acceder a programas de apoyo impulsados por INDESPA. Gracias a ello, profundizó sus conocimientos sobre el uso de algas y descubrió nuevas oportunidades para agregar valor a los recursos marinos de Chiloé.
Su experiencia también la llevó a convertirse en monitora y capacitadora, compartiendo conocimientos sobre cosmética natural, medicina tradicional y aprovechamiento sustentable de recursos locales en talleres, organizaciones comunitarias y agrupaciones de pescadores.
El crecimiento de su proyecto tomó un nuevo impulso cuando accedió al programa Emprendamos Capital Semilla Chiloé, desarrollado en conjunto por INDESPA y FOSIS. El apoyo recibido le permitió adquirir equipamiento para refrigerar, deshidratar y conservar materias primas, fortaleciendo significativamente su capacidad productiva.
Hoy, Blanca Lepicheo no solo celebra el desarrollo de su emprendimiento, sino que también se ha transformado en un ejemplo para otras mujeres rurales. Desde Isla Quehui continúa promoviendo la importancia de rescatar los conocimientos tradicionales, generar oportunidades en los territorios y perseverar frente a las dificultades, demostrando que el patrimonio cultural de Chiloé puede convertirse en una fuente de innovación, identidad y desarrollo económico.