Académico de la Universidad Andrés Bello advierte que un eventual acuerdo entre Estados Unidos e Irán podría redefinir los equilibrios geopolíticos en Medio Oriente, fortalecer la posición de Teherán y generar nuevas tensiones con aliados históricos de Washington, como Israel y Arabia Saudita.

El memorando de entendimiento interino alcanzado entre Estados Unidos e Irán podría marcar un punto de inflexión en la geopolítica de Medio Oriente, aunque sus efectos dependerán de las condiciones definitivas que se establezcan una vez concluido el proceso de negociación.
Así lo sostiene Marcelo Pérez, analista internacional del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, quien estima que el eventual levantamiento de sanciones económicas y la reanudación de las exportaciones petroleras podrían fortalecer significativamente la posición regional de Teherán.
“Si luego de las negociaciones se mantienen las mismas condiciones, el levantamiento del bloqueo de capitales, el cese de las hostilidades y la reanudación de la exportación de petróleo, entonces Irán quedará en una posición inmejorable para presionar a los aliados de Estados Unidos en la región, comenzando por Israel”, afirmó.
Según el académico, más que una solución integral para los conflictos históricos de Medio Oriente, el acuerdo podría convertirse en una herramienta que facilite una salida estratégica de Washington de la crisis regional.
“Este podría convertirse en un tratado para la salida expedita de Estados Unidos del conflicto más que en un tratado de paz general que solucione todos los conflictos en Medio Oriente”, señaló.
Preocupación en Israel
Uno de los principales focos de atención está puesto en Israel, país que históricamente ha mantenido una posición crítica frente a cualquier acercamiento entre Washington y Teherán.
Para Pérez, el fortalecimiento económico y político de Irán podría traducirse en mayores desafíos para la seguridad israelí.
“Un Irán más fuerte, con acceso a capital financiero y manejando el estrecho de Ormuz, se convierte en una pesadilla para Israel”, sostuvo.
El especialista recordó además los vínculos históricos entre Irán y Hezbollah, organización con presencia en Líbano.
“Si el grupo comienza a recibir más apoyo iraní, entonces las fronteras israelíes tendrán que prepararse para soportar mucha más presión”, agregó.
Asimismo, planteó que el respaldo estadounidense a los conflictos en la región ha tenido costos políticos internos para el presidente Donald Trump.
“Apoyar la guerra en Medio Oriente, siendo que Estados Unidos no tenía una causa real para involucrarse, ha terminado por dañar el capital político de Donald Trump”, indicó.
Nuevos alineamientos regionales
El analista también proyecta posibles cambios en las relaciones estratégicas de otros actores relevantes de la región, particularmente Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
A su juicio, ambos países podrían comenzar a explorar nuevas alianzas internacionales si perciben una disminución del respaldo efectivo de Estados Unidos.
“Estos países han llevado gran parte de la carga de la guerra. La idea de permitir bases militares norteamericanas en su territorio era asegurar una protección efectiva y mantener una economía estable. Esto ha demostrado ser una utopía”, manifestó.
En ese escenario, Pérez considera posible un acercamiento a potencias emergentes como China.
“No sería del todo extraño ver a los saudíes sentándose a la mesa con China, tratando de buscar un nuevo socio que pueda ofrecer aquello que Estados Unidos no fue capaz de cumplir”, afirmó.
Impacto político y económico
Pese a las expectativas generadas por el anuncio, el académico estima que el acuerdo no implica necesariamente una transformación estructural en las relaciones entre ambos países.
“El régimen de los ayatolas se ha fortalecido. Mojtaba Jamenei puede decir hoy que soportó los intentos de Estados Unidos e Israel por eliminarlo y llevó a su país a una posición de poder”, explicó.
Según Pérez, el acceso a activos congelados y la recuperación de exportaciones energéticas permitirían al régimen iraní consolidar su posición interna y externa.
“Podrá descongelar activos que llevan años en bancos norteamericanos, además de demostrar que el ejército iraní se ha modernizado y puede enfrentar un conflicto de desgaste sin tambalear. Son solo ganancias para el régimen”, sostuvo.
En el plano económico internacional, el experto considera que cualquier avance hacia la estabilidad favorecerá los mercados energéticos y el comercio global.
“Es del interés de todos los involucrados que el petróleo fluya, que los barcos naveguen y que las bolsas se tranquilicen”, afirmó.
No obstante, advirtió que el estrecho de Ormuz continuará siendo un factor estratégico de primer orden para la economía mundial.
“No sería extraño que Irán intente establecer algún tipo de cuota o peaje para las embarcaciones que circulen por el estrecho. Ya demostró su capacidad de cerrar el paso y su resiliencia civil y militar”, concluyó.