EE.UU. y Venezuela: ¿escalada militar o presión política?

Académico UNAB analiza el despliegue de buques estadounidenses frente a Caracas y advierte que más que una guerra inminente, se trata de una estrategia de presión política.

 

El reciente despliegue de buques de guerra de Estados Unidos en aguas cercanas a Venezuela, acompañado de la advertencia del presidente Donald Trump de usar “todos los recursos disponibles” para combatir el narcotráfico, ha elevado las tensiones entre Washington y Caracas. Mientras el gobierno de Nicolás Maduro respondió activando milicias populares, expertos señalan que el movimiento busca más bien generar presión política que abrir un conflicto armado.

Para Marcelo Pérez, analista internacional y académico del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, este episodio se inscribe en un proceso de deterioro prolongado. “Desde Hugo Chávez las relaciones ya eran tensas, pero el petróleo mantenía cierta paz económica. Con Trump, especialmente en su segunda presidencia, la narrativa cambió: se comenzó a equiparar a Venezuela con México en términos migratorios y de criminalidad, asociando al Tren de Aragua y al Cartel de los Soles con los carteles del norte. Ese discurso justificó la idea de una intervención”, explicó.

El académico destaca además motivaciones energéticas detrás de esta política. “La producción petrolera venezolana es baja, pero sus reservas son enormes. En un contexto global de inestabilidad en Medio Oriente, Estados Unidos busca asegurar esas fuentes de abastecimiento. Venezuela gana así un valor estratégico gigantesco”, sostuvo.

En paralelo, Trump ha utilizado la migración y el narcotráfico como banderas políticas. Pérez recuerda que “el tráfico de drogas desde Latinoamérica existe desde los años 70, pero se vuelve excusa para endurecer políticas de inmigración, sanciones y seguridad. No son problemas nuevos, son recursos narrativos que permiten ampliar el terreno de intervención”.

Respecto de una posible escalada bélica, el académico descarta un escenario inmediato. “El envío de buques es una bravata, una señal para desestabilizar a Maduro y erosionar el apoyo de las Fuerzas Armadas, su principal sostén. Más que una invasión, lo probable es un intento de propiciar un golpe interno. Las intervenciones militares abiertas son una técnica colonial con poco respaldo hoy en Estados Unidos y en la región”, advirtió.

Finalmente, Pérez subraya que Venezuela cumple la función de “enemigo externo” para justificar medidas internas en EE.UU., al estilo de lo ocurrido tras el 11-S. “Trump necesita ese discurso para su política interna. Para América Latina, sin embargo, la tensión significa un dilema: resistir una intervención externa que sería vista como retroceso histórico, pero al mismo tiempo enfrentar la inestabilidad que genera la crisis venezolana en migración y seguridad regional”, concluyó.

 

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