La tradicional práctica, organizada por INDAP y el municipio a través de los programas Prodesal y PDTI, convocó mayoritariamente a mujeres de la provincia para proteger la biodiversidad y la riqueza cultural del campo chilote.

La comuna de Quellón se convirtió en el epicentro del resguardo patrimonial agrícola de la provincia con la realización de la quinta versión del Trafkintu, un encuentro de origen ancestral donde más de 230 pequeños agricultores —en su gran mayoría mujeres— se dieron cita para intercambiar semillas, plantas, flores, árboles frutales y valiosos conocimientos tradicionales de la tierra.
La iniciativa fue organizada de manera conjunta por la Municipalidad de Quellón y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) de la Región de Los Lagos, bajo el alero de los programas de asesoría técnica Prodesal (Programa de Desarrollo Local) y PDTI (Programa de Desarrollo Territorial Indígena), los cuales operan bajo un convenio de colaboración mutua en la comuna.
Alicia Muñoz, directora regional (s) de INDAP, destacó el valor patrimonial de esta jornada: “Estamos acompañando a nuestros usuarios de PDTI y Prodesal en este encuentro de intercambio de saberes y de semillas, donde nosotros como INDAP propiciamos que no se pierda toda la riqueza cultural de la provincia de Chiloé. Estamos muy contentos de ver cómo disfrutan este día, logrando conservar la tradición del campo”.
El rol clave de las mujeres en el resguardo de la biodiversidad
Por su parte, el alcalde de Quellón, Claudio Barudy, relevó el arraigo de esta actividad en el territorio y reconoció el papel fundamental que juegan las campesinas chilotas en el cuidado de la soberanía alimentaria.
“Se ha dado una muy buena participación con visitas de comunidades de otros sectores. Ojalá que podamos seguir fortaleciendo estos dos programas (Prodesal y PDTI), porque es la forma de mantener los saberes antiguos y resguardar las semillas; actividades que realizan principalmente las mujeres de nuestra tierra”, apuntó el edil.
La experiencia en terreno también fue valorada por las propias participantes. Ana Sierpe, agricultora de la localidad quellonina de Yaldad y usuaria de los programas de INDAP desde hace ocho años, compartió su testimonio: “Esta es mi cuarta versión en el Trafkintu, donde una aprovecha de trafkintar plantas, árboles frutales, flores y todas las cosas que una no tiene en su huerto. Es una muy buena experiencia; además me di el espacio de mostrar mi cocina en vivo preparándole desayuno y comida a la gente”, comentó con entusiasmo.
A través de estos ritos de reciprocidad, INDAP y los municipios locales continúan impulsando el desarrollo sostenible de la pequeña agricultura familiar campesina, asegurando que las técnicas de cultivo tradicionales y las variedades de semillas nativas de Chiloé sigan traspasándose de generación en generación.