Académica de la Universidad Andrés Bello destaca destinos de naturaleza, silencio y bienestar, donde el Valle de Cochamó se posiciona como uno de los principales refugios para bajar el ruido y el estrés.

En un contexto marcado por la hiperconectividad, la sobrecarga de información y el aumento de las temperaturas, las vacaciones han dejado de ser solo un tiempo de ocio para transformarse en una búsqueda consciente de descanso, silencio y bienestar. Viajar hoy, más que sumar experiencias, implica desconectarse del ruido cotidiano y recuperar el equilibrio físico y mental.
Así lo explica Mary-Ann Cooper, directora de la Escuela de Turismo y Hotelería de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien señala que “desconectarse de las pantallas, del ruido y de la hiperestimulación ya no es un lujo, sino una necesidad”. En ese sentido, afirma que cada vez más personas entienden el viaje como una inversión directa en su salud mental y calidad de vida.
Esta tendencia no es exclusiva de Chile. A nivel internacional, la académica menciona experiencias como las cabañas de desintoxicación digital en Reino Unido, donde el agotamiento por el uso intensivo de pantallas se ha convertido en una de las principales motivaciones para viajar. En paralelo, crece el interés por destinos remotos, tranquilos y fuera de los circuitos turísticos saturados.
En el caso chileno, Cooper sostiene que el país ofrece condiciones privilegiadas para este tipo de turismo. “Chile cuenta con territorios que se ajustan de manera natural a las tendencias globales del viajero contemporáneo”, afirma, recordando que el país fue reconocido como Destino Líder Mundial en Turismo de Aventura 2025, consolidando su posicionamiento internacional en turismo de naturaleza.
Entre los destinos que mejor encarnan esta búsqueda de desconexión, la académica destaca con especial énfasis el Valle de Cochamó, conocido como el “Yosemite de Sudamérica”. Ubicado en la Región de Los Lagos, el valle sobresale por sus bosques nativos, glaciares, ríos y majestuosas paredes de granito, además de iniciativas de conservación como Conserva Puchegüín, que resguardan su biodiversidad y patrimonio natural. “Es un lugar ideal para quienes buscan silencio, contacto profundo con la naturaleza y una experiencia auténtica, lejos del ruido urbano”, señala.
A este destino se suman otras alternativas como la Reserva Biológica Huilo Huilo, reconocida por su biodiversidad y por albergar eventos de turismo activo; el surf en zonas emergentes como Buchupureo, donde el deporte se vincula con el bienestar emocional; el agroturismo en estancias rurales de la Patagonia; y el turismo enológico en el Valle de Colchagua, con experiencias integrales que combinan paisaje, gastronomía y descanso.
Finalmente, Mary-Ann Cooper recomienda planificar con conciencia y responsabilidad. Sugiere optar por temporadas intermedias, trabajar con operadores locales y usar herramientas digitales con cautela para evitar la masificación y posibles estafas. “Hoy, más que acumular destinos, viajar significa volver distinto”, concluye.