Junaeb supervisó bodegas y confirmó el abastecimiento para el inicio del Programa de Alimentación Escolar. La iniciativa contempla más de 250 mil raciones diarias y una inversión superior a $73 mil millones.

Con el inicio del año escolar 2026 a la vuelta de la esquina, la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) confirmó que más de 113 mil estudiantes de la región serán beneficiados con el Programa de Alimentación Escolar (PAE), asegurando la entrega oportuna de raciones nutritivas desde el primer día de clases.
Como parte de las acciones previas, autoridades de educación y salud realizaron una fiscalización en las bodegas de abastecimiento ubicadas en la comuna de Llanquihue, donde verificaron las condiciones de almacenamiento, calidad sanitaria y logística de distribución de los alimentos destinados a los establecimientos educacionales.
El programa contempla la entrega de más de 250 mil raciones diarias durante el año escolar, beneficiando a estudiantes de educación prebásica, básica, media y adultos. Esta cobertura representa una inversión anual que supera los $73 mil millones, consolidándose como una de las principales políticas públicas de apoyo social y nutricional en el sistema educativo.
El director regional (s) de Junaeb, Víctor Nail, explicó que el despliegue territorial busca garantizar el cumplimiento de los estándares exigidos. “Estamos supervisando todas las bodegas proveedoras de la región para verificar las condiciones de almacenamiento, calidad e inocuidad de los alimentos, entregando seguridad y tranquilidad a las familias respecto de este beneficio fundamental”, señaló.
El programa también considera el Programa de Alimentación Parvularia, que entregará más de 24 mil raciones diarias a párvulos y equipos educativos, fortaleciendo el acceso a una nutrición adecuada desde los primeros años. Además, se incorporarán productos con pertinencia regional, como el salmón, junto con colaciones más saludables que incluyen cereales, frutas, miel y frutos secos.
El Programa de Alimentación Escolar, vigente por más de seis décadas en Chile, no solo garantiza una alimentación equilibrada, sino que también contribuye a la permanencia y el rendimiento académico. Asimismo, contempla canastas especiales para estudiantes con necesidades alimentarias específicas, como alergias, celiaquía o trastorno del espectro autista, reforzando su enfoque inclusivo y de apoyo integral.