Hervin Arriagada, histórico dirigente de la Junta de Vecinos de Forrahue, fue asesinado en su domicilio. El crimen, presuntamente motivado por una discusión, pone en tensión las tramas de exclusión, soledad y deterioro comunitario que atraviesan a los sectores rurales de Osorno.

Detectives de la Brigada de Homicidios de la PDI Osorno concurrieron en la madrugada del viernes 2 de mayo hasta el sector rural de Forrahue, comuna de Osorno, tras el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre de 60 años, identificado como Hervin Arriagada. La víctima presentaba múltiples heridas cortopunzantes en la zona torácica.
Según las primeras indagatorias, Arriagada se encontraba compartiendo con un hombre de 31 años en su domicilio cuando, en circunstancias aún bajo investigación, se desató una discusión que derivó en una agresión fatal. Horas más tarde, y tras un trabajo de rastreo en zonas de difícil acceso, el presunto autor fue detenido por personal de la PDI en el sector de San Juan de la Costa.
“El trabajo investigativo permitió identificar rápidamente al imputado, logrando su detención en un sector rural. Se trata de un hecho lamentable, motivado aparentemente por una discusión espontánea”, señaló el subprefecto Javier Yusthy, jefe de la Brigada de Homicidios de Osorno.
El caso no solo sacude por la violencia del hecho, sino por la figura de la víctima: Hervin Arriagada era un dirigente vecinal reconocido en Forrahue, con años de trabajo comunitario en una zona que ha experimentado progresiva desconexión institucional, precariedad en servicios y altos niveles de invisibilización territorial.
En comunidades como Forrahue, donde las redes de contención son frágiles y las políticas públicas llegan con dificultad, hechos como este no solo remiten a la violencia individual, sino a procesos de fragmentación social más profundos. La pérdida de un referente local como Arriagada golpea a una comunidad que ya ha debido organizarse muchas veces en solitario para hacer frente a la postergación.
El detenido será formalizado este sábado 3 de mayo en el Juzgado de Garantía de Osorno. En paralelo, vecinos y organizaciones del territorio lamentan el fallecimiento de un hombre cuya trayectoria comunitaria deja una huella que —dicen— no debe ser olvidada ni banalizada en las cifras del crimen.