Las reconocidas actrices nacionales participaron en Santiago en el lanzamiento del XVII ETE, encuentro que reunirá a más de 30 comunidades educativas de Chile, Colombia y Bolivia entre el 16 y el 20 de noviembre en el Teatro Diego Rivera.

Lo que comenzó en 2009 como un espacio para que comunidades educativas compartieran sus experiencias teatrales hoy se proyecta hacia otros países de Latinoamérica. El XVII ETE, Encuentro Internacional de Teatro Escolar 2026, fue lanzado en Santiago con la participación de las destacadas actrices nacionales Paulina Urrutia y Catalina Saavedra, quienes han estado vinculadas a esta iniciativa que tendrá su gran encuentro entre el 16 y el 20 de noviembre en Puerto Montt.
En su decimoséptima edición, el ETE reunirá a más de 30 comunidades educativas de Chile, Colombia y Bolivia en el Teatro Diego Rivera, consolidando una trayectoria que ya suma más de 3.000 estudiantes en escena y 30.000 espectadores durante sus 17 años de historia.
La convocatoria 2026 recibió más de 40 postulaciones y seleccionó establecimientos provenientes de las regiones de Coquimbo, Valparaíso, O’Higgins, Biobío, Los Ríos y Los Lagos, además de las delegaciones internacionales del Colegio Alemán de Cali y el Colegio Internacional Los Cañaverales, ambos de Colombia, y la Escuela de Sucre, Bolivia.
Para Daniela Carrillo, directora ejecutiva de Fundación Territorio Teatral, el crecimiento del encuentro demuestra que el teatro escolar puede convertirse en una experiencia capaz de conectar territorios diversos. “Después de 17 años, estamos muy contentos de ver cómo este encuentro ha ido creciendo y cómo hoy podemos tener presencia nacional e internacional”, señaló.
Carrillo destacó además la participación de escuelas provenientes de territorios rurales y apartados, que tendrán la posibilidad de encontrarse en Puerto Montt y desarrollar sus presentaciones en condiciones profesionales.
Un encuentro que busca formar comunidad
Más que una competencia, el ETE plantea el teatro como un espacio de encuentro, intercambio y participación. Así lo destacó Paulina Urrutia, embajadora del encuentro, quien valoró especialmente la posibilidad de que estudiantes de distintos lugares puedan compartir sus experiencias sobre un escenario profesional.
“El ETE es un encuentro, no un espacio de competencia, lo que genera comunidad y permite el intercambio de distintas experiencias creativas sobre un escenario profesional”, afirmó la actriz.
Urrutia también relevó el aporte del encuentro en la formación de audiencias y la participación cultural, especialmente porque son los propios estudiantes quienes crean y llevan a escena temáticas relacionadas con sus comunidades y territorios.
A su juicio, la experiencia acumulada durante estos 17 años incluso permite pensar en una expansión del modelo. “Es un modelo de exportación”, sostuvo, apuntando a las posibilidades de replicar esta metodología en otros territorios.
Para Catalina Saavedra, actriz nacional y observadora significativa del ETE en versiones anteriores, uno de los principales aportes del teatro escolar está en las herramientas que entrega a niños, niñas y jóvenes para expresarse y relacionarse con su entorno.
“A mí lo que más me emociona es cómo los niños aprenden a expresarse. El teatro, las artes y la cultura sensibilizan y hacen tomar conciencia de otras cosas”, señaló Saavedra, quien agregó que el teatro, por su carácter colectivo, integra distintas áreas de la creación y permite “abrir los ojos a los niños”.
Teatro, convivencia y desarrollo socioemocional
El impacto del ETE trasciende el escenario y alcanza también las dinámicas internas de las comunidades educativas. Cecilia Bravo, coordinadora de Cultura de Fundación Olivo, destacó precisamente el aporte que puede generar una experiencia artística sostenida en ámbitos como el desarrollo socioemocional y la convivencia escolar.
“Un programa como este ayuda en muchos ámbitos para el desarrollo socioemocional de los niños que son parte del programa, pero tiene un impacto tremendo en la convivencia”, afirmó.
Bravo explicó que ese impacto se manifiesta tanto en el trabajo sobre el escenario como en la colaboración, la expresión y el respeto entre estudiantes. También planteó que el modelo desarrollado por ETE durante estos años podría ser replicado en otras regiones del país.
Desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Diego Navarrete, coordinador de Desarrollo Sectorial de la Secretaría Ejecutiva de Artes Escénicas, destacó que el concepto de comunidad educativa es uno de los elementos centrales de la iniciativa.
A su juicio, la experiencia no debe limitarse a quienes participan directamente en un taller artístico, sino irradiar hacia padres, familias, adultos responsables y el conjunto de la comunidad. En ese sentido, valoró la participación de Paulina Urrutia y Catalina Saavedra y su vínculo con el encuentro.
Navarrete sostuvo que el ETE entrega a los jóvenes un espacio para participar, expresarse y abordar sobre el escenario aquellas temáticas que consideran relevantes, generando además instancias de diálogo y fortaleciendo el sentido de comunidad.
Puerto Montt será nuevamente el escenario
Con esta trayectoria, el ETE busca consolidarse como una plataforma de intercambio artístico y educativo que conecta a comunidades escolares de distintas regiones de Chile y Latinoamérica.
El XVII ETE Encuentro Internacional de Teatro Escolar 2026 se desarrollará entre el 16 y el 20 de noviembre en el Teatro Diego Rivera de Puerto Montt, donde más de 30 comunidades educativas serán protagonistas de una programación que busca demostrar que el teatro escolar puede ser mucho más que una actividad extracurricular: una herramienta de formación, expresión, participación cultural y construcción de comunidad.
Foto: Cecilia Bravo, Fernando Araneda, Catalina Saavedra, Paulina Urrutia, Daniela Carrillo y Diego Navarrete.