El estudio del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello revela que nueve de cada diez chilenos enfrentan dificultades para mejorar su situación habitacional, mientras que un 70% considera que acceder a una vivienda propia es hoy mucho más difícil que para la generación de sus padres.

Una nueva encuesta del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (UNAB) (ver aquí) evidenció una percepción ampliamente negativa respecto al acceso a la vivienda en Chile. El estudio revela que la mayoría de las personas enfrenta importantes restricciones para mejorar su situación habitacional y que existe una sensación generalizada de que las oportunidades actuales son más limitadas que las que tuvieron generaciones anteriores.
Según los resultados, solo un 11% de los encuestados declara tener resuelta su situación habitacional o contar con posibilidades reales de mejorarla. En contraste, un 89% manifiesta distintos grados de dificultad: un 34% señala que no puede acceder a una vivienda adecuada, un 25% afirma que arrienda sin posibilidades de mejorar su situación y un 30% indica que, pese a ser propietario, tampoco puede acceder a mejores condiciones habitacionales.
Uno de los datos más significativos del estudio apunta a la comparación generacional. Un 70% de los consultados considera que hoy es “mucho más difícil” acceder a una vivienda que en la época de sus padres, percepción que aumenta al 81,3% entre los jóvenes de 18 a 29 años. Solo un 9% estima que actualmente es más fácil adquirir una vivienda y un 8% considera que las condiciones son similares.
Altos precios y acceso al crédito
Entre las principales barreras identificadas por los encuestados, el alto costo de las viviendas y los arriendos aparece como el principal obstáculo, con un 38,8% de las preferencias. Le siguen las dificultades para acceder a créditos hipotecarios debido a tasas de interés o requisitos exigentes, mencionadas por un 22%.
Asimismo, un 14% de las personas consultadas señala que sus ingresos no son suficientes para ahorrar el pie exigido o financiar un arriendo, reflejando las dificultades económicas que enfrentan numerosos hogares.
Predomina el pesimismo
El estudio también muestra una visión poco optimista respecto al futuro. Un 78% considera poco o nada probable que las personas puedan mejorar su situación habitacional durante los próximos tres a cinco años.
Cuando la evaluación se centra en la realidad personal o familiar, la percepción mejora levemente, aunque sigue predominando una visión negativa. Un 67% estima que es poco o nada probable que su propio hogar logre avanzar hacia mejores condiciones habitacionales en ese período.
La vivienda propia sigue siendo una aspiración
Pese a las dificultades, la encuesta confirma que la propiedad de una vivienda continúa siendo una meta relevante para la mayoría de los chilenos.
Ante la afirmación “Hoy me conviene más arrendar que comprar una vivienda”, un 46% manifestó estar en desacuerdo o muy en desacuerdo, mientras que solo un 23% se mostró de acuerdo. Entre quienes consideran más conveniente arrendar, las principales razones son el alto valor de las viviendas, la imposibilidad de acceder a financiamiento hipotecario y la insuficiencia de ingresos para concretar una compra.
En contraste, apenas un 1,8% señaló que la principal ventaja del arriendo es la flexibilidad que ofrece.
Medidas más valoradas
Respecto de las acciones que podrían facilitar el acceso a la vivienda, las alternativas mejor evaluadas fueron los subsidios o apoyos económicos para la adquisición de una vivienda (41,1%), las facilidades para acceder a créditos hipotecarios mediante mejores condiciones financieras (39,2%) y una mayor oferta de viviendas a precios accesibles (25,1%).
También fueron mencionadas una mayor estabilidad laboral y el aumento de ingresos familiares, junto con la reducción de requisitos para acceder a créditos o contratos de arriendo.
La economista e investigadora del Instituto de Políticas Públicas de la UNAB, Sandra Bravo, señaló que los resultados muestran que las principales dificultades para acceder a una vivienda están asociadas a factores económicos y financieros.
“La mayoría de las personas siente que hoy acceder a una vivienda propia es más difícil de lo que fue para la generación de sus padres y esto se debe principalmente a restricciones económicas y financieras. Las medidas mejor evaluadas son aquellas que facilitan directamente el acceso mediante subsidios, mejores condiciones de financiamiento y una mayor oferta de viviendas asequibles”, sostuvo.
El estudio fue realizado entre el 17 de abril y el 3 de mayo de 2026 mediante una encuesta online aplicada a 2.636 personas mayores de 18 años a nivel nacional.