Mascotas y regreso a la rutina: cómo evitar estrés y ansiedad

Especialista entrega recomendaciones para ayudar a perros y gatos a adaptarse tras el fin de las vacaciones. La clave está en la anticipación, las rutinas y el manejo emocional de los tutores.

 

Con el término de las vacaciones y el retorno al trabajo y clases, no solo las familias enfrentan un cambio de ritmo: perros y gatos también deben readaptarse a jornadas más largas de soledad y menor interacción. Este proceso puede generar estrés, ansiedad e incluso problemas conductuales si no se maneja de manera adecuada.

Así lo explica Tania Junod, coordinadora académica clínica de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, quien advierte que durante el verano las mascotas reciben más atención, juegos y estímulos. “Cuando ese escenario cambia de forma brusca, pueden aparecer signos de aburrimiento, inquietud o ansiedad por separación, especialmente en animales poco acostumbrados a quedarse solos”, señala.

La especialista enfatiza que la previsibilidad es fundamental para el bienestar animal. Cambios repentinos en horarios de alimentación, paseos y descanso afectan su sensación de seguridad. Por ello, recomienda retomar las rutinas antes del inicio oficial de clases o del regreso completo al trabajo, estableciendo horarios fijos y practicando ausencias progresivas para que el animal comprenda que su tutor siempre regresa.

Entre las medidas prácticas, sugiere fomentar la independencia dentro del hogar y asegurar ejercicio diario suficiente, ya que un perro bien paseado o un gato que ha jugado lo necesario tolera mejor los periodos de soledad. Asimismo, aconseja mantener salidas y llegadas sin dramatismo, evitando despedidas extensas o saludos efusivos que puedan reforzar la ansiedad.

Para mantener a las mascotas ocupadas mientras están solas, Junod recomienda juguetes interactivos, rompecabezas con alimento, dispensadores de pellets y objetos que estimulen la exploración, como rascadores, túneles o estructuras en altura para gatos. También pueden ayudar la música suave, el ruido blanco, feromonas sintéticas y dejar una prenda con el olor del tutor. “La regla es simple: deben tener algo que hacer, algo que explorar y algo que oler”, resume.

Finalmente, la académica advierte sobre errores comunes, como castigar destrozos ocurridos en ausencia o reforzar conductas ansiosas al regresar. El estrés no se corrige con retos, sino con estructura y manejo adecuado. Ante señales persistentes como vocalización excesiva, eliminación inapropiada o conductas autolesivas, recomienda consultar con un médico veterinario etólogo. “El regreso a la rutina no tiene por qué ser traumático si existe preparación y acompañamiento adecuado”, concluye.

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