La industria gamer supera al cine y la música en ingresos y se proyecta como un espacio de innovación, empleo y creatividad. En Chile, los estudios independientes buscan abrirse camino con identidad propia.

El mundo de los videojuegos dejó atrás la etiqueta de simple pasatiempo para transformarse en uno de los sectores más influyentes de la cultura contemporánea y del entretenimiento. Con más de 180 mil millones de dólares generados en 2024, la industria gamer supera a la música y al cine juntos, consolidándose como un verdadero motor económico global.
Según proyecciones, el esperado estreno de Grand Theft Auto VI en 2026 podría recaudar más de 3.200 millones de dólares en ventas en su primer año, reflejando la fuerza de este mercado. Para Mario Meneses, director de la carrera de Diseño de Juegos Digitales del Campus Creativo UNAB, los videojuegos “son un medio para contar historias, visibilizar culturas y una fuente de empleo clave por su carácter interdisciplinar”.
El fenómeno gamer también ha dado origen a profesiones rentables. Los Esports llenan estadios y convocan millones de espectadores, mientras streamers y creadores de contenido transforman plataformas como Twitch o YouTube en verdaderos escenarios de negocio. “Para muchos, ver a un streamer jugar es tan entretenido como ir al cine. Algunos llegan a superar los cien mil espectadores en vivo”, explica Meneses.
Chile no se queda atrás en esta tendencia. Gracias a la mayor accesibilidad a herramientas de realidad virtual, software de desarrollo gratuito y tecnologías de captura de movimiento, el talento local ha comenzado a posicionarse en ferias internacionales. Varios estudios independientes chilenos ya han obtenido financiamiento para proyectos que rescatan la identidad cultural del país.
El gran desafío, según Meneses, está en aprovechar la saturación de la industria global para ofrecer propuestas frescas: “El videojuego clama por cosas nuevas. Esa es la oportunidad de Chile para mostrar sus historias y paisajes únicos”. Así, lo que alguna vez fue un hobby juvenil, hoy se perfila como una oportunidad para que el país juegue en las grandes ligas de la industria gamer mundial.