Encuentro de alcaldes y empresas no se concretó por inasistencia. Desde Frutillar insisten en retirar cultivos del lago en un plazo acotado.

La esperada reunión entre autoridades comunales y empresas salmoneras de la cuenca del Lago Llanquihue no logró realizarse debido a la falta de quórum, evidenciando las dificultades para avanzar en un tema clave para el territorio.
El encuentro, convocado por la Asociación de Municipalidades de la Cuenca del Lago Llanquihue, estaba programado para este viernes en dependencias de la Municipalidad de Frutillar, con el objetivo de abordar la presencia de centros de cultivo en aguas del lago.
A la cita estaban convocados los alcaldes de Puerto Octay, Llanquihue, Frutillar y Puerto Varas, además de representantes de la industria salmonera. Sin embargo, solo asistió el jefe comunal de Frutillar, lo que obligó a suspender la instancia.
Tras la fallida convocatoria, el alcalde Javier Arismendi lamentó la ausencia de los participantes, señalando que la reunión había sido coordinada con anticipación para asegurar la participación de todos los actores involucrados.
Pese a la suspensión, la autoridad reafirmó su postura respecto a la necesidad de retirar las balsas de cultivo de salmones desde el lago, proponiendo un plazo máximo de cinco años para concretar esta medida.
El edil advirtió que, hasta ahora, no se han registrado avances significativos en la generación de una normativa que permita regular o eliminar la presencia de la industria salmonera en cuerpos de agua dulce.
En ese contexto, enfatizó la importancia de resguardar el ecosistema del Lago Llanquihue, no solo por su valor ambiental y biodiversidad, sino también por su relevancia como uno de los principales destinos turísticos del país.
Actualmente, las empresas Camanchaca y Caleta Bay mantienen operaciones en sectores del lago, lo que continúa generando debate en torno al equilibrio entre desarrollo productivo y conservación ambiental en la zona.