Seremi de Economía asegura resguardo a conectividad, empleo local y soberanía marítima. Naves extranjeras no podrán operar en los canales del sur debido a criterios técnicos y geográficos.

La modernización de la Ley de Cabotaje busca corregir distorsiones en un sistema marítimo estancado por más de 20 años, con altos costos logísticos y escasa competencia. Según explicó el seremi de Economía de Los Lagos, Luis Cárdenas, el proyecto permitirá optimizar la cadena logística, sin abrir el mercado a una competencia desleal.
La propuesta mantiene las restricciones al ingreso de banderas extranjeras y refuerza el empleo nacional, obligando a que toda nave chilena tenga tripulación 100% chilena. “No hay margen para tripulación extranjera parcial, ni siquiera del 15%. Eso queda absolutamente descartado”, afirmó Cárdenas.
Uno de los focos del proyecto es proteger el sur austral. Las excepciones al cabotaje solo podrán aplicarse a naves mayores a 150 metros de eslora, un tamaño que no permite operar en los canales ni puertos del sur. “La nave más grande en nuestra zona tiene 132 metros. No hay forma de que las extranjeras entren”, explicó el seremi.
Además, el texto limita la duración de tripulaciones extranjeras en naves bajo ‘reputación’ a un año. A partir del segundo, deberán operar solo con personal chileno. También se elimina burocracia que hoy frena la entrada de nuevas navieras nacionales, fomentando más competencia interna.
El proyecto acota las nuevas excepciones solo a “puertos nacionales”, lo que impide la creación de rutas alternativas en zonas sensibles como Aysén o Magallanes. Esto responde a un resguardo técnico y estratégico de la soberanía marítima del sur austral.
“La ley no solo cuida nuestra conectividad y empleo, también promueve un modo de transporte más sustentable y eficiente, clave para el desarrollo regional”, concluyó Cárdenas. La iniciativa continúa su tramitación en el Senado.