Perfumes, ropa mojada, picaduras de insectos o el aire acondicionado pueden provocar manchas, irritaciones e infecciones cutáneas en la recta final de las vacaciones, advierte especialista de la UNAB.

Durante el verano, la exposición al sol suele concentrar la mayor atención en el cuidado de la piel. Sin embargo, existen otras exposiciones cotidianas —muchas veces invisibles o subestimadas— que también pueden generar daños cutáneos, especialmente en la recta final de las vacaciones, cuando se acumulan días de calor, humedad y actividades al aire libre.
“El sol no es el único responsable de las manchas, irritaciones o infecciones que vemos con frecuencia en esta época. Hay factores ambientales y hábitos diarios que pueden afectar la piel sin que las personas lo noten”, advierte el Dr. James Anderson, dermatólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello (UNAB).
Una de las reacciones más comunes es la fitofotodermatitis, provocada por el contacto de la piel con perfumes, jugos cítricos como el limón o ciertas plantas —como la higuera, la ruda o el litre— seguido de exposición solar. Esta condición puede manifestarse con manchas, enrojecimiento e incluso quemaduras. El especialista recomienda evitar aplicar perfumes sobre piel expuesta, lavar bien las zonas de contacto tras manipular cítricos y proteger la piel al interactuar con vegetación.
Otra situación frecuente es permanecer con ropa mojada por varias horas, especialmente trajes de baño, lo que favorece la irritación y el desarrollo de infecciones por hongos en zonas íntimas y pliegues cutáneos. Cambiarse de ropa al salir del mar o la piscina y secar bien la piel antes de vestirse es clave para prevenir estos cuadros.
Las picaduras de insectos, como mosquitos, zancudos o tábanos, también pueden generar complicaciones. Además de picazón, pueden dejar manchas persistentes, infectarse por el rascado o provocar reacciones alérgicas. El uso de repelente, especialmente al atardecer, y una correcta higiene de la zona afectada ayudan a evitar problemas mayores.
El calor, la sudoración excesiva y la fricción constante de la ropa pueden provocar intertrigo, una inflamación que afecta zonas de pliegues como axilas, entrepierna o debajo del busto. Asimismo, la exposición prolongada al aire acondicionado reduce la humedad ambiental y puede causar resequedad, descamación e irritación, sobre todo en personas con piel sensible. “La piel también se deshidrata por el ambiente, no solo por el sol”, enfatiza el Dr. Anderson, recomendando hidratación diaria y evitar el flujo directo de aire.
El especialista recalca que el cuidado de la piel en verano debe ir más allá del bloqueador solar. Reconocer estas exposiciones frecuentes y adoptar medidas preventivas simples permite disfrutar el verano sin consecuencias dermatológicas y llegar al final de la temporada con una piel sana y protegida.