Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, fecha que busca concientizar sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares. Una experta entrega recomendaciones alimentarias respaldadas por evidencia científica.

Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, una jornada que invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar este órgano vital. En Chile, según datos del Ministerio de Salud, más del 25% de los fallecimientos están vinculados a patologías cardíacas, muchas de ellas prevenibles mediante cambios en el estilo de vida, como la adopción de una alimentación saludable.
Perla Valenzuela Moreno, académica de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, explica que “existen diversos alimentos cuyo consumo regular se asocia a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Incorporarlos en la dieta diaria puede marcar una diferencia significativa en la salud del corazón”.
Entre los alimentos recomendados por la especialista destacan las frutas y verduras, ricas en antioxidantes, fibra, vitaminas y minerales. Su alto contenido de potasio ayuda a controlar la presión arterial y sus compuestos bioactivos reducen la inflamación y el estrés oxidativo. “Consumir al menos cinco porciones al día es una recomendación clave para la prevención cardiovascular”, señala Valenzuela.
Los frutos secos como nueces y almendras también figuran en la lista. Aportan grasas saludables, fitoesteroles y antioxidantes que mejoran el perfil lipídico y reducen el riesgo de eventos cardiovasculares. “Son una excelente fuente de grasas mono y poliinsaturadas, que ayudan a reducir el colesterol LDL y aumentar el HDL”, explica la experta. Asimismo, los pescados grasos como salmón, sardinas y caballa aportan ácidos grasos omega-3, conocidos por sus efectos cardioprotectores. “Incluir pescado graso al menos dos veces por semana es una estrategia efectiva para cuidar el corazón”, recomienda.
Las legumbres –porotos, lentejas y garbanzos– son otro aliado. Su fibra soluble, proteínas vegetales y minerales como magnesio y potasio mejoran el perfil lipídico y el control glicémico. “Además de ser económicas y versátiles, las legumbres son aliadas en la prevención de enfermedades crónicas”, afirma Valenzuela. Por último, el aceite de oliva extra virgen, parte fundamental de la dieta mediterránea, destaca por sus grasas monoinsaturadas y compuestos fenólicos con efectos antiinflamatorios. “Reemplazar otras grasas por aceite de oliva puede reducir significativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares”, indica la docente.
La profesional también advierte sobre los alimentos que deben reducirse o evitarse para proteger el corazón: productos ultraprocesados, frituras comerciales, carnes procesadas, bebidas azucaradas y exceso de sal. “Estos alimentos aumentan el colesterol LDL, favorecen la resistencia a la insulina y elevan la presión arterial, todos factores de riesgo cardiovascular”, enfatiza Valenzuela.