El diseño pasivo permite que las viviendas regulen su temperatura de forma natural, reduciendo el impacto del calor extremo y democratizando el confort térmico sin depender de consumo energético.

Cada verano, las olas de calor extremo se vuelven más frecuentes en Chile, afectando directamente la calidad de vida de miles de familias. Frente a temperaturas récord, la solución más común suele ser el uso de aire acondicionado; sin embargo, para una parte importante de la población esta alternativa no es viable, transformando el calor en un problema serio de habitabilidad y salud.
Para José Manuel Fuentes, ingeniero constructor y académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello, la respuesta al calor no debería depender del poder adquisitivo. “La solución no está en sumar equipos, sino en el propio diseño de la vivienda”, afirma, destacando la necesidad de repensar cómo se construyen y acondicionan los hogares en un escenario de cambio climático.
El especialista explica que la ingeniería moderna apunta al diseño pasivo, un enfoque que permite que la casa gestione su temperatura de forma autónoma. “Es como un termo de buena calidad: mantiene el frío sin electricidad, solo gracias a un buen aislamiento y hermeticidad. Nuestras viviendas deberían funcionar bajo esa misma lógica”, señala.
En este contexto, el aislamiento térmico cumple un rol clave también en verano. Fuentes aclara que existe la falsa creencia de que aislar solo sirve para el invierno. “En una ola de calor, un buen aislamiento es la única barrera que impide que los 35 grados del exterior entren al dormitorio”, sostiene, destacando soluciones como el sistema EIFS o los muros ventilados, que permiten disipar el calor antes de que ingrese a la vivienda.
El control solar es otro elemento fundamental del diseño pasivo. Según el académico, permitir que el sol atraviese directamente los vidrios es uno de los errores más comunes. “Una vez que el rayo solar entra por la ventana, el calor ya está adentro. Por eso, aleros, persianas y celosías exteriores son esenciales para mantener una temperatura interior confortable”, explica.
Finalmente, Fuentes destaca la importancia de la ventilación nocturna o “free cooling”, una técnica ancestral que aprovecha las temperaturas más bajas de la madrugada. Mediante ventilación cruzada, es posible eliminar el calor acumulado durante el día sin costo energético. “El verdadero estándar de calidad hoy no es tener el aire acondicionado más potente, sino vivir en una casa diseñada inteligentemente, que entregue confort térmico y dignidad sin afectar el presupuesto familiar”, concluye.