El Instituto de Astrofísica de la Universidad Andrés Bello liderará un sondeo internacional con telescopios de ESO para revelar los misterios del núcleo galáctico, planetas errantes y cúmulos estelares ocultos.

En un hito para la astronomía nacional, el Instituto de Astrofísica de la Universidad Andrés Bello (UNAB) encabezará uno de los proyectos científicos más relevantes del próximo ciclo del Observatorio Europeo Austral (ESO). Se trata del KMOS VVVX-GalCen Spectroscopic Survey, un programa internacional que utilizará el Very Large Telescope (VLT) en el desierto de Atacama para estudiar a gran escala el corazón de la Vía Láctea.
El proyecto, liderado por el Dr. Matías Gómez, fue seleccionado como parte de los Public Surveys de ESO, categoría reservada a investigaciones de alto impacto y con valor de legado para la comunidad científica mundial. La propuesta contempla unas 1.300 horas de observación en tres años, con la meta de obtener más de 5 millones de espectros infrarrojos.
Gracias al uso del instrumento KMOS, un espectrógrafo infrarrojo de última generación, los astrónomos podrán “ver a través del polvo interestelar” que cubre el plano galáctico, identificando cúmulos globulares, protoestrellas, planetas errantes y galaxias ocultas. El equipo científico lo define como “lentes especiales” capaces de mostrar lo invisible desde nuestra posición en el disco de la Vía Láctea.
El consorcio está compuesto por más de 100 científicos de 12 países, entre ellos Chile, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Japón, Alemania, Italia, España, Reino Unido, Francia, República Checa y Países Bajos. Esta colaboración refleja el creciente liderazgo internacional de la UNAB en el ámbito astronómico, consolidando además el aporte de Chile como capital mundial de la observación astronómica.
El KMOS VVVX-GalCen Survey se apoyará en los resultados de los sondeos previos VVV y VVVX, que lograron el mapeo infrarrojo más completo de la Vía Láctea. Ahora, el desafío será caracterizar de manera espectroscópica miles de objetos, aportando respuestas clave sobre la formación estelar, la estructura del núcleo galáctico y la detección de nuevas galaxias.
El inicio de las observaciones está programado para el segundo semestre de 2025. Todos los datos estarán disponibles públicamente en los archivos de ESO, generando una base de información de gran valor para la comunidad científica internacional y consolidando a Chile como la ventana privilegiada para estudiar los secretos del Universo.