Creado con enfoque territorial, el juego permite a niños y niñas reflexionar sobre cómo se mueven en sus comunidades isleñas. Fue desarrollado con estudiantes de Chauques, Quinchao, Calbuco y Desertores.

Explorar cómo se viven las movilidades en las islas del sur de Chile, desde una lancha hasta un caballo, es la invitación que propone Archipelágia, un juego de mesa creado para que niños, niñas y adolescentes comprendan su propio entorno desde lo sensorial, geográfico y emocional. El juego nació en el marco del proyecto FONDECYT “Movilidades Adaptativas”, liderado por la académica de ULagos, Dra. Alejandra Lazo Corvalán.
Diseñado especialmente para las islas Chauques, Quinchao, Calbuco y Desertores, Archipelágia representa las distintas formas de desplazamiento que forman parte del día a día de las infancias en territorios insulares. A través de una propuesta lúdica, se convierte en una herramienta para reconocer la diversidad de trayectos que se realizan a pie, en bote, a caballo o en vehículo, muchas veces enfrentando condiciones adversas.
“La movilidad en las islas es parte de la identidad local. Este juego permite no solo visibilizar esos recorridos, sino también fortalecer el vínculo de las infancias con sus territorios”, afirma la Dra. Lazo. La académica destaca que el juego fue co-creado junto a niños y niñas de escuelas locales, como la de Isla Tabón, integrando también metodologías creativas para nutrir el proceso educativo y cultural.
El diseño de Archipelágia fue desarrollado junto a la ilustradora Verónica Rodríguez, con tableros adaptados a cada comunidad insular. Cada versión incluye preguntas, desafíos y dinámicas propias de cada territorio, reflejando las vivencias de las infancias de esos lugares. El enfoque de pertinencia territorial fue clave para conectar el juego con las realidades locales.
El tablero invita a avanzar por casillas que requieren responder preguntas, hacer mímicas o compartir experiencias. Las cartas del juego —celestes, amarillas y rojas— abordan el conocimiento del archipiélago, los movimientos y sonidos cotidianos, y las emociones asociadas a los trayectos. Así, se promueve una experiencia inmersiva, sensorial y reflexiva.
“Más allá de su valor lúdico, Archipelágia es una herramienta educativa y de planificación”, concluye la académica. “Permite comprender las movilidades desde la perspectiva de las infancias y pensar en soluciones que se adapten a sus realidades. El juego abre un espacio para compartir, aprender y reconocerse como parte activa de un territorio en movimiento”.
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