La central hidroeléctrica Los Lagos, lista para operar tras una inversión de US$ 223 millones, está detenida por una consulta indígena aún sin resolver. El factor arqueológico mantiene en suspenso el proyecto.

Como lo indica la nota del periodista Vicente Browne de Ex Ante, la central hidroeléctrica Los Lagos, desarrollada por la estatal noruega Statkraft, está técnicamente lista para comenzar a operar. Con un avance superior al 99% y sus sistemas electromecánicos completamente montados, la planta enfrenta una inesperada traba: una consulta indígena vinculada a hallazgos arqueológicos, ordenada en 2021 y que sigue inconclusa.
Según la empresa, los trabajos en terreno ya se centran únicamente en servicios auxiliares y preparación para la puesta en marcha. Las turbinas y generadores han superado exitosamente las pruebas de rotación, pero el proyecto sigue paralizado por una definición pendiente sobre 17 puntos del trazado donde se identificaron restos arqueológicos.
La consulta, liderada por el Consejo de Monumentos Nacionales, tiene por objetivo definir el destino y rescate de esos vestigios. El proceso no impide el funcionamiento de la central en sí, pero debe completarse antes de cualquier operación. El Consejo ha reconocido la complejidad del trámite, señalando incluso que al momento de su mandato no contaba con recursos para llevarlo adelante, lo que explica parte del atraso.
En estos tres años, la consulta apenas ha concluido la primera de sus cinco etapas. Mientras tanto, desde los ministerios de Energía y Economía se han sostenido reuniones para intentar agilizar el proceso, conscientes de los costos económicos involucrados: la inversión inicial de US$ 173 millones ya acumula sobrecostos por US$ 50 millones.
El proyecto también ha enfrentado una dura resistencia. En los últimos cinco años, Statkraft ha sido blanco de más de 25 atentados y protestas, en algunos casos protagonizados por comunidades indígenas sin vínculo directo con el área del proyecto. Este clima de tensión ha entorpecido no solo las obras, sino también el avance institucional de la consulta.
A pesar de este escenario, Statkraft mantiene la esperanza de que el proyecto pueda comenzar a operar durante 2025, aunque reconoce que el nudo crítico está fuera de su control. Solo la resolución del proceso liderado por el Estado permitirá cerrar la última etapa y comenzar a generar energía.
Esta situación ha puesto nuevamente en debate los efectos de la permisología y los procesos de consulta indígena en proyectos de infraestructura clave para el país. En particular, destaca la necesidad de dotar de recursos, claridad y plazos a las instituciones que lideran procesos sensibles, como los relacionados con el patrimonio cultural y los pueblos originarios.