La Segunda División Profesional vive días de tensión con el debate sobre el diseño de las bases de competencia para la temporada 2025.

El liderazgo de los presidentes de los clubes la tercera categoría del balompié chileno ha quedado en evidencia con la propuesta de implementar un torneo Sub-23 sin excepciones, respaldada por siete equipos: Trasandino, Concón National, Deportes Rengo, General Velásquez, Provincial Osorno, Real San Joaquín y Provincial Ovalle.
Sin embargo, esta iniciativa no cuenta con el apoyo unánime de los clubes. San Antonio Unido, liderado por su presidente Guillermo Lee, junto a Deportes Puerto Montt y Deportes Linares, han manifestado su oposición. A ellos se suman Deportes Concepción y Melipilla, aunque solo uno de estos equipos participará en el torneo.
El presidente de Deportes Puerto Montt, Héctor Gaete, explicó que su postura responde a compromisos contractuales adquiridos con jugadores del plantel actual. Sin embargo, aclaró que esto no implica su negativa a participar en el torneo, sino que busca alternativas que permitan cumplir con dichos acuerdos.
Un enfrentamiento público
La situación ha escalado a un enfrentamiento entre los presidentes de Provincial Osorno, Jorge Vidal, y de San Antonio Unido, Guillermo Lee. En el sitio partidario “Todos por el Provi”, Vidal no se guardó palabras y declaró:
“¿Y quién es Guillermo Lee? Si se quiere ir, que se vaya”.
Esta afirmación refleja la tensión generada entre los clubes que lideran ambas posturas. Por su parte, se comenta en los pasillos de la categoría que los recientemente ascendidos Brujas de Salamanca y Santiago City estarían dispuestos a apoyar la idea del torneo Sub-23, inclinando la balanza en favor de la propuesta inicial.
Lo que sigue
La propuesta será llevada al próximo Consejo de Presidentes de la ANFP, donde se espera un intenso debate que definirá el futuro formato de la competencia. Las bases de 2025 podrían marcar un cambio significativo en la orientación de la categoría, priorizando el desarrollo de jugadores jóvenes.
Mientras tanto, las diferencias entre los líderes de los clubes no solo exponen visiones distintas sobre el fútbol profesional, sino también la urgencia de resolver las tensiones internas para el beneficio del torneo y de los propios clubes.
La propuesta de un torneo Sub-23 surge como respuesta al déficit económico que afecta a gran parte de los clubes de la categoría. Los altos costos asociados a la mantención de planteles con jugadores experimentados y la baja recaudación promedio de los partidos han llevado a las instituciones a buscar alternativas que reduzcan gastos operativos. La apuesta por un torneo Sub-23 permitiría a los equipos enfocarse en la formación de jóvenes talentos, con presupuestos más ajustados y una mayor sostenibilidad a largo plazo.
Foto: (A la izquierda Guillermo Lee, presidente de San Antonio y a la derecha el timonel de Osorno, Jorge Vidal)