Neumonía por Mycoplasma: ¿es realmente tan “atípica”?

Juan Cristóbal Guerrero, director de carrera Kinesiología Universidad San Sebastián sede De la Patagonia

La neumonía atípica por mycoplasma pneumoniae es en realidad una causa común de infección respiratoria en todas las edades, teniendo prevalencia mayor en niños a partir de los 5 años y en adultos jóvenes, formando parte de hasta el 40% de las neumonías comunitarias. Sin embargo, en las últimas semanas hemos visto un crecimiento de esta enfermedad dentro de nuestra población, lo que ha causado alerta dentro del sistema de salud y la comunidad.

La verdad, es que la Neumonía Atípica puede presentarse a lo largo del año, pero es justamente en periodo otoño y verano donde suelen presentarse “epidemias” como las que al parecer estamos presentando, con la salvedad que tiene una baja tasa de transmisión, a diferencia de cuadros virales invernales. Mycoplasma Pneumoniae es la bacteria causante de la neumonía atípica, y se trasmite de persona a persona, por medio de aerosoles y gotitas, al igual, por ejemplo, que el Covid19, pero con un periodo de incubación más largo, entre 4 y 23 días.

Los síntomas y manifestaciones que por lo general se presentan son; faringitis, fiebre, tos, cefaleas, escalofríos, mialgias, artralgias y malestar general. La disnea o falta de aire puede ser evidente en los casos más graves, junto con la presencia de tos persistente, la que además incentiva el contagio por la emisión de gotitas respiratorias. Los niños menores de 5 años manifiestan más coriza y estornudos, y la progresión hacia la neumonía suele ser infrecuente, mientras que los niños de 5 a 15 años son más propensos a desarrollar una bronconeumonía que afecta a uno o más lóbulos, y a veces requieren hospitalización. Las infecciones leves y las asintomáticas son frecuentes en adultos.

Es importante conocer que tos y cansancio pueden persistir durante 2 semanas o más, pero la mayoría de los casos se recupera completamente sin antibióticos, aunque estos pueden acelerar el proceso de recuperación y deben ser siempre indicados por un médico. En adultos que no reciben tratamiento, la tos y la debilidad pueden durar hasta un mes. La enfermedad puede ser más seria en personas mayores y en personas con un sistema inmunitario debilitado.

Para evitar el contagio es muy importante considerar medidas ya conocidas por toda la comunidad, como lo son lavado frecuente de manos, evitar el contacto con personas con enfermedades respiratorias, evitar espacio con alta afluencia de personas y hacinamiento y por supuesto, el uso de mascarilla en el caso de presentar síntomas respiratorios, para evitar ser un agente infeccioso.

 

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