Desde la Universidad San Sebastián destacan que la evidencia científica ya resolvió el debate sobre las causas del calentamiento global y llaman a fortalecer las medidas de adaptación y mitigación.

En el marco de la reciente conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, el académico de Vinculación con el Medio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad San Sebastián Sede De la Patagonia, Alberto Fernández Ortego, planteó la necesidad de avanzar con mayor rapidez en acciones concretas para enfrentar los efectos del cambio climático.
El especialista sostuvo que la evidencia científica acumulada durante las últimas décadas confirma que las actividades humanas son la principal causa de la aceleración del calentamiento global, fenómeno que ya está generando impactos significativos sobre las personas, los ecosistemas y diversos sectores productivos.
Según explicó, si bien las variaciones climáticas han formado parte de la historia natural del planeta, el actual escenario presenta características inéditas debido a la magnitud y velocidad de los cambios observados.
Fernández indicó que los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes en distintos territorios del país. Como ejemplo, mencionó la megasequía que afectó a gran parte de Chile durante más de una década y el aumento de fenómenos climáticos extremos registrados en los últimos años.
A su juicio, estas situaciones han dejado en evidencia la vulnerabilidad de las comunidades frente a desafíos como la seguridad hídrica, la protección de los ecosistemas y la capacidad de adaptación de los territorios.
“El debate sobre las causas del calentamiento global ya está resuelto desde el punto de vista científico. Hoy el desafío es acelerar las medidas que permitan reducir sus impactos y fortalecer la resiliencia de nuestras comunidades”, sostuvo.
El académico agregó que, aunque Chile ha avanzado en políticas orientadas a la sostenibilidad y la reducción de emisiones, todavía existen importantes brechas para alcanzar la meta de carbono neutralidad comprometida para el año 2050.
Asimismo, advirtió que cada año de retraso en la implementación de medidas de mitigación y adaptación incrementa los costos ambientales, sociales y económicos que deberán enfrentar las futuras generaciones.
Finalmente, Fernández enfatizó que la construcción de un desarrollo sostenible requiere una responsabilidad compartida entre el sector público, privado, la academia y la ciudadanía, transformando el conocimiento científico en decisiones concretas que permitan enfrentar uno de los mayores desafíos globales de nuestro tiempo.