8M: de la conmemoración a la transformación

Por Dra. Jessica Salvo Arias, Enfermera docente y embajadora Proyecto InEs Género, Universidad Santo Tomás. En 1977, tras décadas de eventos nacionales en distintos países, orientados a la promoción pública de la igualdad y equidad de género y después de hitos mundiales que evidencian el trato injusto hacia las mujeres por el solo hecho de pertenecer a este género, las Naciones Unidas instituyeron el Día Internacional de los Derechos de la Mujer. No es novedad que existen estudios que identifican claramente las desigualdades y brechas sociales entre géneros, donde las más palpables en nuestro país han sido, tradicionalmente, el acceso laboral bajo las mismas condiciones, junto a la evidente multiplicidad de roles y tareas que confrontan las mujeres para poder acceder a las mismas garantías sociales. Bajo este contexto, psicológicamente demandante, es urgente profundizar en investigaciones sobre las consecuencias en salud mental y bienestar psicológico, derivadas de factores sociales discriminativos, ligados a la inequidad de género, los cuales pueden generar daños emocionales crónicos capaces de ser transmitidos a generaciones posteriores. Por lo tanto, más allá de reconocer los avances, todavía lentos e insuficientes, en una fecha conmemorativa, es fundamental contar con líderes que día a día asuman el desafío de visibilizar las necesidades de equidad de género hacia la mujer y socializar las estrategias de abordaje. Esto, con una mirada intercultural y una perspectiva que no solo fortalezca el rol social de la mujer, sino que también con una base psicológica emocional que pueda generar cambios reales, distantes a una posición de vulnerabilidad, en la formación de identidad.  

Infartos en personas cada vez más jóvenes

Durante este mes de agosto conmemoramos el mes del corazón, un momento para reflexionar sobre la salud cardiovascular. Recientemente, hemos visto cómo personas jóvenes han sufrido eventos cardiovasculares, lo que resalta la importancia de recordar que una de las principales causas de mortalidad son precisamente estos eventos. Es fundamental observar nuestros hábitos vinculados al riesgo cardiovascular. Sabemos que el ejercicio físico regular, evitar el consumo de tabaco y mantener una alimentación equilibrada son pilares esenciales para cuidar nuestra salud. Sin embargo, la literatura científica actual subraya la importancia de otros hábitos, como asegurar un mínimo de 8 horas de sueño. Este último aspecto puede ser difícil de lograr debido a la falta de tiempo, las largas distancias entre el trabajo y el hogar o lugar de estudio, entre otros factores. La falta de tiempo para cuidar nuestro cuerpo es un desafío constante. No obstante, han surgido estudios científicos que sugieren que realizar series cortas de ejercicios de alta intensidad, conocidos como «snack exercise», puede beneficiar significativamente la salud cardiovascular. Estos ejercicios, que pueden realizarse en casa o en el trabajo, requieren solo 2 a 3 minutos de alta intensidad para ser efectivos. En este mes del corazón, la invitación es a reflexionar y actuar sobre nuestros hábitos diarios, buscando siempre mejorar nuestra calidad de vida y reducir los riesgos cardiovasculares.