Listas de espera: Contraloría detecta que se dio prioridad a funcionarios o sus familiares

Se trata de los Hospitales de Osorno, Angol, Talca y Ovalle donde se atendieron en un tiempo menor al promedio al de quienes esperaban por una atención No Ges. La Contraloría General de la República (CGR) dio a conocer los informes de auditoría realizados a los hospitales regionales Osorno (Región de Los Lagos), Angol (Región de La Araucanía), Talca (Región del Maule); y Ovalle (Región de Coquimbo) en los que se analizaron las prestaciones quirúrgicas entregadas a pacientes incorporados en la Lista de Espera No GES. Una de las principales irregularidades detectadas en los cuatro recintos públicos se relaciona con que familiares o los propios funcionarios fueron intervenidos quirúrgicamente en tiempos de espera inferiores al promedio, en comparación con otros pacientes que aparecen en la lista de espera No GES. Así, por ejemplo, la Contraloría Regional de Los Lagos dio cuenta en su informe N°387 que el subdirector Médico del Hospital Base San José de Osorno, operó a su hermana, quien estuvo dos días en lista de espera. Esto, mientras que el promedio de espera de esa patología es de 330 días. Además, los exámenes preoperatorios de la paciente fueron realizados en Rancagua, donde registra su domicilio. Ante esta situación, la Contraloría instruirá un sumario para determinar las eventuales responsabilidades administrativas involucradas en el hecho. También se constató que el recinto asistencial hizo intervenciones a funcionarios o a su red familiar, en plazos inferiores al promedio. Esto, sin que hubiese razones fundadas que justificaran una resolución quirúrgica más rápida. Se determinó que el hospital licitó las intervenciones quirúrgicas de colecistectomías y hernias, para pacientes GES y NO GES, verificándose que el subdirector médico autorizó la modificación del equipo médico y no médico ofertado por la empresa proveedora. Esto, cuando el profesional era parte de la nómina de cirujanos ofertados en el proceso de licitación, por lo que se habría configurado un eventual conflicto de interés. Además de incluir esta materia en el sumario, los antecedentes de este informe serán remitidos a la Fiscalía Regional del Ministerio Público y al Consejo de Defensa del Estado, para las acciones que correspondan.
Formación de especialistas

Las listas de espera en salud se han tomado el debate público en las últimas semanas. Más allá de las cifras, el fondo del problema expone la fragilidad de nuestro sistema sanitario actual y a esta altura, parece resaltar también la imperiosa necesidad de la integración público–privada en beneficio de la población chilena enferma. El ejemplo más visible y tangible de este último ejercicio fue el trabajo de la Unidad de Gestión Centralizada de Camas durante la pandemia, lo que permitió atender a cada uno de los chilenos que necesitaron atención durante esta catástrofe sanitaria. Si bien estos esfuerzos integradores se transforman en soluciones técnicas imperiosas en tiempos de emergencias sanitarias, también operan en tiempos ordinarios y es una medida que debiera considerarse. Otra medida a más largo plazo es fortalecer los programas de especializaciones médicas. Según el documento “Caracterización de las especialidades médicas en Chile en 2022” del Departamento de Estudios y Desarrollo de la Superintendencia de Salud, existen menos de 1.9 médicos especialistas por cada 1000 habitantes y su distribución no es homogénea, concentrándose casi el 60% de ellos en la Región Metropolitana, un 8,3% en la Región de Biobío y un 8,2% en la Región de Valparaíso. Al mirar a modo de ejemplo una especialidad sensible como la Oncología, especialidad médica encargada de brindar atención a una patología prevalente y de crecimiento persistente como es el cáncer, las cifras son aún más alarmantes. Pues aún, cuando sabemos que el cáncer es la primera causa de Años de Vida Saludable Perdidos (AVISA) en la población nacional y la 2ª causa de muerte actual en Chile (aunque en camino a convertirse en la primera al 2030) sólo existen cerca de 200 médicos oncólogos trabajando en todo el país, lo que está muy por debajo del promedio de la OCDE y de las recomendaciones internacionales. Además, y según el documento “Dotación de personal del Sistema Nacional de Servicios de Salud- Oferta y Brecha del personal de salud” de la Subsecretaría de Redes Asistenciales del Ministerio de Salud y publicado en junio del 2023, las dotaciones de médicos oncólogos también tienden a distribuirse de manera desigual. Este último ejemplo no es aislado, pues se repite con otras especialidades también. Y aunque existen importantes iniciativas ministeriales por soslayar estos déficits, incluyendo comisiones multipartitas en búsqueda de soluciones, todavía existe una insuficiente capacidad formativa en regiones como para compensar estos déficits históricos. Sin duda que la creación de programas de especialización médica en las regiones, y para las regiones, puede y debe ayudar a resolver, al menos en parte, esta problemática país. Y eso necesita de un esfuerzo conjunto de las autoridades universitarias, ministeriales y regionales, de las sociedades científicas y de los mundos público y privado en post del bien común de nuestra sociedad.