“Entre París y Buenos Aires”: acordeón y contrabajo reviven el musette francés y el tango en Puerto Varas

El acordeonista Blaz Argel y el contrabajista Felipe Canales ofrecerán un concierto íntimo el próximo sábado 24 de octubre a las 18:00 horas en el Hotel Museo El Greco, en una jornada inspirada en los cafés parisinos y las milongas porteñas.   Dos de las tradiciones musicales urbanas más emblemáticas del siglo XX se encontrarán en el sur de Chile en la presentación de “Entre París y Buenos Aires”, concierto acústico que reunirá al acordeonista Blaz Argel y al contrabajista Felipe Canales. La cita está programada para el sábado 24 de octubre a las 18:00 horas en las instalaciones del Hotel Museo El Greco, junto al Café de los Libros. La propuesta musical invita a realizar un recorrido por los paisajes sonoros de los cafés, salones y calles de París y Buenos Aires a través de un repertorio que abarca valses musette, melodías europeas y tangos. Con el acordeón a cargo del protagonismo melódico y el contrabajo aportando un marco cálido y profundo, el dúo explora la danza, la nostalgia y la vida cotidiana como hilos conductores de una experiencia acústica y de carácter cercano. Trayectoria de los intérpretes Blaz Argel es profesor y destacado acordeonista con una trayectoria volcada hacia la música de cámara, el folclore, el jazz, la música popular y la fusión. En su trabajo, Argel investiga y promueve las posibilidades del acordeón como instrumento de concierto, integrándolo en proyectos que conectan diversas tradiciones estilísticas. Por su parte, Felipe Canales es bajista y contrabajista radicado en el sur del país desde 1998. Posee una vasta experiencia como músico sesionista y ha sido parte de agrupaciones como Bordemar, Joe Vasconcellos, Banda Trifulka, Puerto Varas Big Band y Guido Ruiz Cuarteto. A lo largo de su carrera ha compartido escenario con figuras como Nano Stern, Daniel Lencina y Valentín Trujillo, representando a Chile en escenarios internacionales de Estados Unidos, Canadá, España, Brasil, Perú y Argentina. Coordenadas del evento: Actividad: Concierto “Entre París y Buenos Aires” Músicos: Blaz Argel (acordeón) y Felipe Canales (contrabajo) Fecha: Sábado 24 de octubre de 2026 Horario: 18:00 horas Lugar: Hotel Museo El Greco (Mirador 134, Puerto Varas) Entrada: $10.000 Reservas y consultas: +56 9 8382 3819

¿Por qué algunos chilenos se burlan del dolor ajeno tras el aluvión en Las Condes? Psicóloga advierte preocupante deterioro de la empatía

Académica de Psicología de la Universidad Andrés Bello explica que detrás de las burlas hacia las víctimas existen fenómenos como la deshumanización, el resentimiento social y la denominada Schadenfreude, o satisfacción ante el sufrimiento ajeno.     Las intensas reacciones que surgieron en redes sociales tras la emergencia que afectó a vecinos de la comuna de Las Condes volvieron a abrir un debate incómodo: ¿por qué algunas personas responden con burlas, ironías o comentarios agresivos frente al dolor de otros en lugar de mostrar solidaridad? Para la Dra. Miriam Pardo Fariña, académica de Psicología de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, este fenómeno refleja procesos psicológicos y sociales profundos que van más allá de una simple falta de sensibilidad. “Las burlas frente al sufrimiento ajeno revelan la dificultad para reconocer al otro como un semejante cuando se lo identifica con un grupo social hacia el cual existen sentimientos de hostilidad, envidia, resentimiento o rechazo”, explica. ¿Las razones? La psicóloga señala que, desde una mirada psicológica, muchas de estas reacciones pueden entenderse como formas de desplazamiento de la agresividad. “Frustraciones, sentimientos de injusticia o experiencias personales de exclusión pueden encontrar una vía de descarga sobre personas que representan simbólicamente aquello que se rechaza. En estos casos, las víctimas dejan de ser reconocidas en su singularidad y pasan a representar una determinada posición económica o social”, comenta. La académica UNAB agrega que también opera un mecanismo de deshumanización. “Cuando las personas son reducidas a etiquetas como ‘ricos’ o ‘privilegiados’, resulta más fácil desconocer su vulnerabilidad y justificar emocionalmente el sufrimiento que experimentan”, afirma. Asimismo, la Dra. Pardo advierte que algunas publicaciones pueden estar relacionadas con un fenómeno conocido en psicología como Schadenfreude, que corresponde a sentir satisfacción por el infortunio ajeno. Sin embargo, enfatiza que existe una diferencia entre experimentar esa emoción y celebrarla públicamente. “Cuando esa satisfacción se transforma en una celebración del sufrimiento, estamos frente a una expresión particularmente preocupante de deterioro de la empatía, algo que debiera trabajarse desde los hogares y los establecimientos educacionales”, sostiene. Impacto de las redes sociales La Dra. Pardo explica que las plataformas digitales favorecen este tipo de comportamientos debido al anonimato y a la distancia emocional que ofrecen. “Las redes sociales facilitan un fenómeno denominado desinhibición en línea. Muchas personas expresan agresividad, desprecio o crueldad de maneras que probablemente inhibirían en una interacción presencial”, indica. A su juicio, el anonimato permite exteriorizar emociones negativas sin enfrentar directamente las consecuencias. “Es mucho más fácil esconderse detrás de una pantalla para expresar hostilidad, resentimientos o envidias. Sin embargo, el anonimato por sí solo no explica estas conductas”, advierte. La profesional recalca que la creciente polarización social también desempeña un papel importante. “Se instala una división entre un ‘nosotros’ y un ‘ellos’. Entonces el otro deja de ser visto como una persona con una historia particular y pasa a convertirse en el representante de un grupo considerado adversario”, señala. En ese contexto, la académica UNAB agrega que las desigualdades socioeconómicas históricas pueden alimentar sentimientos de molestia o resentimiento, pero subraya que ello no justifica la crueldad. “Una sociedad puede cuestionar legítimamente los privilegios y las desigualdades sin perder la capacidad de conmoverse ante el sufrimiento de quienes considera privilegiados. La crítica social y la empatía no son incompatibles”, afirma. Riesgo para la convivencia Más allá de las personas directamente afectadas, la académica advierte que normalizar este tipo de reacciones tiene consecuencias para toda la sociedad. “Para quienes han vivido una emergencia, las burlas pueden transformarse en una experiencia adicional de sufrimiento. A las pérdidas materiales, al miedo y a la vulnerabilidad se suma la sensación de ser ridiculizados justamente cuando más necesitan comprensión y apoyo”, explica. Según la psicóloga, esto puede intensificar sentimientos de angustia, aislamiento, rabia y desprotección, dificultando la recuperación emocional de quienes atraviesan una crisis. Pero el daño también alcanza al tejido social. “Cuando la desgracia ajena se transforma en un espectáculo o en una oportunidad para expresar hostilidad, se debilitan los vínculos solidarios y se erosiona algo fundamental para la convivencia: la capacidad de reconocer nuestra vulnerabilidad compartida”, advierte. Finalmente, la Dra. Pardo hace un llamado a promover una comunicación más reflexiva y empática en los espacios digitales. “La verdadera medida de nuestra empatía no está en cómo reaccionamos ante el sufrimiento de quienes se parecen a nosotros, sino en nuestra capacidad de reconocer el dolor de aquellos con quienes tenemos profundas diferencias. Ninguna diferencia social, económica o ideológica convierte el sufrimiento humano en algo merecido”, concluye.

Feria de ciencias “CienTeArt 2026” reunió a estudiantes y docentes en Cochamó

El encuentro congregó a 28 proyectos científicos, tecnológicos y artísticos presentados por delegaciones de Cochamó, Maullín y Osorno en las instalaciones de la Escuela Fronteriza Juan Soler Manfredini.   En dependencias del gimnasio de la Escuela Fronteriza Juan Soler Manfredini se llevó a cabo la feria escolar “CienTeArt 2026”, una instancia que reunió a comunidades educativas de la provincia y la región para compartir aprendizajes e innovaciones desarrolladas por los propios estudiantes. La jornada inaugural fue encabezada por el alcalde de Cochamó, Francisco Donoso Oyarzún, y la directora del establecimiento anfitrión, Geisha Bonilla Cortés. El evento contó con una nutrida representación de recintos de la comuna cordillerana, entre ellos la Escuela Rural Clotilde Almonacid Olavarría, Escuela Rural Litoral de Llaguepe, Escuela Rural San Antonio, Escuela Rural Río Puelo, Escuela Rural Santa Teresita de los Andes y la Escuela Fronteriza Juan Soler Manfredini. A ellos se sumaron las delegaciones del Liceo Capitán de Fragata Francisco Vidal Gormaz de Maullín y el Colegio Artístico Santa Cecilia de Osorno. Respecto al propósito de la actividad, la directora Geisha Bonilla Cortés destacó la importancia de abrir nuevos espacios de aprendizaje: “Esta feria tiene como objetivo promover la investigación científica hacia nuestros estudiantes, pero no sólo la investigación en ciencia, sino también en el ámbito artístico y tecnológico, que se abran nuevas fronteras de conocimiento a través de la investigación que ellos realizan y responder a sus intereses. Creo que ese es el principal objetivo que tiene esta feria”. Asimismo, la docente valoró la convocatoria comunal alcanzada en esta edición y proyectó el crecimiento del certamen a futuro: “La idea es que cada vez se incorporen más (…). Ojalá que en el futuro la convocatoria sea de carácter nacional y podamos contar con la presencia de otros establecimientos del país”. Alianzas y vinculación con el entorno local El desarrollo de “CienTeArt 2026” contó con la colaboración de la Universidad de Los Lagos, el Instituto Profesional Santo Tomás, el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) y Fundación Chinquihue. Esta última institución estuvo presente a través de su hatchery, mostrando el trabajo de producción de semillas de moluscos bivalvos y sus acciones de educación y transferencia tecnológica. Sobre esta participación, Jorge Tillería, jefe de la mencionada unidad de Fundación Chinquihue, remarcó la relevancia de diversificar los conocimientos de los escolares en zonas con potencial acuícola: “Creemos que los niños no sólo tienen que aprender sobre la salmonicultura, sino que hay otras industrias que se están desarrollando, que están empezando a generar ingresos para los pequeños productores y que también son una alternativa”. Tillería resaltó además el valor estratégico del sector en la captación de semillas de mitílidos y el interés emergente por otros cultivos: “Hay algunos productores que están interesados en la ostra japonesa, y es importante que los niños del sector sepan y aprendan a trabajar con estos recursos, que son diferentes y que también pueden generar un desarrollo local desde el punto de vista comercial”.